Trabajo en red e intercambio de información

¿Cuáles son las estrategias que emplean las mujeres para ganar acceso al ‘club sólo para hombres’? ¿Cómo pueden los hombres comprometer a las mujeres más plenamente en redes políticas informales? ¿Construyen las mujeres sus propias redes informales para empoderar a otras mujeres y, de ser así, cómo hacen participar a los hombres en tales redes?


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Criterio, información y documentación son elementos clave

Hola a todas y todos,

Mi perspectiva sobre la política es que aún es un "club de hombres" y como bien se dice en este grupo de discusión debemos desarrollar estrategias para lograr entrar dentro de este club y quien sabe si a la larga podamos transformarlo. Es decir, ser mismas pequeñas Lulús cambiando el club de Tobie.

La poca experiencia que tengo en política, la cual empezó hace varios años durante la resistencia en mi país, Perú, contra la dictadura fujimorista, me hizo entender que si bien estábamos unidas y unidos por la democracia, los hombres se sentían líderes natos y ejercían su rol como cosa natural mientras las mujeres nos veiamos replegadas a actividades menores. En mi caso personal, mi oposición contra ese régimen se dio por diversos motivos "mundialmente conocidos", y me convirtieron en una activista. Coordiné un grupo de jóvenes y fui vocera en mi ciudad.

Debido a ello, pude debatir y participar en medios de comunicación junto a los "líderes natos". Sin embargo mis puntos débiles, que tengo que aceptar, fueron el sentimentalismo que manifestaba en diversos espacios, la falta de documentación sobre los sucesos actuales, etc. En política, no podemos ser dubitativas sobre la situación económica y social que vivimos, debemos desarrollar conocimientos legales sobre lo que vamos a opinar, proyectarnos a futuro para ver las consecuencias y muchas considero, debemos bajarle la emotividad que si bien son buenas para expresar y generar sensibilidad frente a los hechos cotidianos, en exceso pueden ser un punto flojo que sirva al "club de hombres" ponernos el "NO ADMITIR".

Fabiola Dapino
Perú

Involucramiento de hombres para lograr equidad en municipios

El involucramiento de los hombres para lograr la equidad en los municipios

A partir de las denuncias recibidas y registradas en ACOBOL sobre prácticas de acoso y violencia política en razón de género ejercidas en los gobiernos municipales, y las consiguientes acciones de estrategia para prevenir y evitar tales prácticas, se planteó la necesidad junto a la ONG-CISTAC, de involucrar a los hombres de los municipios como aliados estratégicos en la lucha contra el acoso y la violencia de género se ejecutó el proyecto denominado “Modelo de Interpelación a las relaciones de poder que generan violencia política en el Gobierno Municipal: Trabajo de masculinidades”, para contribuir a la modificación de pautas valóricas, actitudes y comportamientos masculinos.

El tema de violencia y masculinidades, hay que situarlo en el contexto de las relaciones de poder. El tema del poder, la dominación y el control, son el eje alrededor del cual se mueve esta temática. La importancia de entender cómo la violencia se hace parte de la identidad masculina, dentro de un contexto de violencia social y cultural a nivel de toda construcción social e histórica y que no se trata de una condición natural.

La forma aprobada de "ser hombre" en nuestra sociedad, conlleva también una forma de relaciones sociales y ejercicios de poder, en las que la violencia es una forma “aceptada” de control y sujeción. "La cuestión de género es una forma de ordenar la práctica social", según Connell. Esta forma de ordenamiento de la práctica social es muy clara en la violencia intrafamiliar: donde el hombre se asume superior a la mujer y, por lo tanto, la tiene que controlar incluso por medio de violencia, cuyo comportamiento se repite y se traslada al ámbito público en el ejercicio del poder político y es ejercitado específicamente sobre mujeres.

La violencia no se explica como efecto de una sola causa, supone profundizar en, cómo se construyen socialmente las identidades y relaciones de género; reconociendo la diversidad de situaciones personales, según condiciones de clase, raza, etnia, edad entre otras.

Cuando los hombres ejercen violencia contra otra persona, el objetivo es tenerla bajo control, para obtener beneficios de ella. Dicho de otro modo, la violencia es una forma de someter a otra persona.

Si se reconoce que la violencia es producto de la socialización, que se aprende a ser violento/a, también se puede desaprender la violencia y cuestionarse, proponiendo algunas pistas de acciones posibles y así poner un freno a la violencia. El hombre necesita alejarse de la identidad machista de superioridad, nutrir y apoyar los espacios de participación democrática, valorar y aprender a relacionarse en una forma cooperativa.

Hay que reconocer que la “violencia de género” se da en múltiples formas y grados: la violencia verbal, psicológica, económica, sexual; reconocer el enorme control de los hombres sobre la sexualidad de las mujeres, contextualizar la violencia como un problema de Derechos Humanos y Políticos; incorporar la temática en los procesos educativos de niños/as, jóvenes y adultos: en escuelas, estudios técnicos y profesionales.

Las diversas masculinidades representan complejidad de intereses y propósitos, que abren posibilidades de cambio. La pluralidad de los géneros tiende a la construcción de un orden social democrático.

Así, el enfoque de género en el Desarrollo Local, se orienta a la generación de procesos de redistribución equitativa de los beneficios, de la toma de decisiones y del poder, pero también al desarrollo de capacidades de innovación, de generación de consensos y la mejora de atributos políticos e institucionales de desempeño del liderazgo compartido. (Lanza, 2005).

Las dimensiones de la equidad de género en las políticas municipales, que conlleven a la re- distribución de los recursos y el poder, incluirán las condiciones para la remoción de factores de inequidad y violencia apostando por la generación de factores de igualdad de oportunidades que van desde el reconocimiento de la ciudadanía plena de las mujeres hasta la redistribución y compartimiento de oportunidades y beneficios inscritas y/o definidas en las políticas y presupuestos municipales; también en la suma de acciones positivas que “favorecerán la participación y representación política de las mujeres libres de acoso y violencia”.

El ingreso de las mujeres a espacios de ejercicio de poder masculinos, requiere de esfuerzos importantes en términos de desarrollo de capacidades y empoderamiento de las mujeres que surgen a partir del cuestionamiento a las formas actuales del ejercicio del poder y sus consecuencias para la democracia y la construcción de la equidad en un marco de derechos.

Traducir esta meta en acción, supone el fortalecimiento de capacidades de gestión y liderazgo asentadas en el reconocimiento de la diferencia de las mujeres indígenas, mestizas, campesinas, originarias, como portadoras de derechos y en el reconocimiento rechaza la discriminación como elemento que genera desigualdad e impide el ejercicio de los derechos humanos y la inclusión social como elementos de transformación social.

UN EJEMPLO DEL EJERCICIO DEL PODER MASCULINO EN BOLIVIA

“Para la participación de hombres y mujeres se utiliza la elección del chachawarmi: Entre el ideario y la práctica”

El “chacha-warmi” es una expresión cultural andina que ha tratado de marcar la regulación entre los sexos en una complementariedad de roles más o menos demarcados por la comunidad, la cuál no es justa ni simétrica, ya que los hombres ejercen el poder y las mujeres son colocadas en el poder, sin el poder de decisión e influencia. La presencia de las mujeres es suficiente para los hombres, no esperan de ellas sino que tengan un rol complementario y de respaldo a la participación activa de los hombres “La mujer tiene derecho a participar, entonces tienen que ser los dos, marido y mujer, no existen solos, tienen que ser pareja (…)”, de esta manera se percibe la complementariedad entre hombres y mujeres.

Desde el discurso comunitario, el “chacha-warmi” es funcional porque sirve a determinados propósitos culturalmente construidos y aceptados “En Machaca es diferente, aquí practicamos el chachawarmi, las mujeres administran mejor la plata, por eso sería lindo que una mujer llegue a ser Alcaldesa”, sostiene un hombre autoridad del municipio. Este parafraseo masculino sobredimensiona la participación de las mujeres en el ámbito público por sus cualidades femeninas, que se identifican como ser para los otros desde la prestación de servicios domésticos y como gestoras del bienestar común.

Estas afirmaciones se ven inmediatamente invalidadas por los mismos actores hombres: ”Las mujeres no van a las reuniones porque tienen que ver a las wawas y cocinar, en la ciudad es diferente tienen empleadas”.

Amparadas por la Ley de Cuotas, algunas mujeres han aceptado el cargo de concejalas, pero su sola presencia en este espacio, antes exclusivo de los hombres, ha generado serios problemas de relacionamiento, que se expresan en la desvalorización del trabajo de las mujeres, discriminación, indiferencia y subvaloración frente a sus propuestas, dicen las concejalas: “Cuando la Mallku Tayka habla no valoran la propuesta de la mujer”. “Entre los hombres se tapan, lo que es legal hacen las mujeres”. “Los Mallkus han obligado a renunciar a una mujer”.

Mantener la situación de privilegio, hace que los hombres generen acciones respaldadas por la comunidad como un acto de legitimidad y legalidad, no es casual entonces que los convenios previamente establecidos y legitimados por la comunidad sean cambiados, de acuerdo a la altura de los acontecimientos y en favor de los hombres. Un concejal dice: “Ahora nos toca renunciar porque se quedó en el cabildo que cada concejal titular debe estar en el concejo dos años y medio, correspondiéndoles ahora a los otros 3 concejales suplentes”. Se dice “a exigencias del cabildo. Según la Ley es así”. “Es el Jacha Mallku el que trajo la carta de renuncia”, “Los Mallkus a las mujeres oprimen”.

El equilibrio en el ejercicio de fiscalización entre hombres y mujeres del concejo pasa por que los hombres deciden y las mujeres acatan, si este equilibrio logra ser interpelado por las mujeres, los hombres actúan como un solo cuerpo, discriminando, y sobre todo, desvalorizando la participación de las mujeres en el concejo.

Las mujeres en el ejercicio de autoridad y su autoimagen

Las mujeres en ejercicio de autoridad no asumen una actitud de interpelación abierta al “chacha-warmi”, acatan y respetan el mismo principio, considerando que así debe ser, -el deber ser de las mujeres-. El “chacha-warmi” se convierte en una camisa de fuerza cultural para esta interpelación, reconociendo que están en posición de desventaja frente a los hombres, por los miramientos entre las mismas mujeres que respaldan con esta actitud el imaginario de la comunidad “Entre las mujeres hay miramientos que es pues, dicen, mujer nomás es”.

“Las mujeres tenemos las mismas capacidades que los hombres” dice una concejala, refiriéndose al ámbito público, sin embargo el reconocimiento de sus capacidades, inmediatamente se ve cuestionada por la actitud de autodesvalorización, al señalar el aporte que hacen en el espacio público con los hombres: “Las mujeres participan llevando la comida”.

La presión sociocultural en este mundo imaginario simbólico del “chacha-warmi”, hace que las mujeres frente a los hombres, silencien sus voces de protesta sobre su participación limitada y coartada en el poder municipal. Son los hombres los que enarbolan este sistema de complementariedad entre hombres y mujeres, que no es equitativo, ni brinda las mismas oportunidades de ejercicio de poder a las mujeres en relación al poder que ejercen los hombres.

(Párrafos extraídos del libro)
Modelo de interpelación a las relaciones de poder que generan violencia política en el nivel municipal: Trabajo en masculinidades
AUTOR: ACOBOL, CISTAC, UNFPA
Elaborado por: María Eugenia Rojas Valverde
Bolivia

Comentarios y sugerencias sobre el trabajo en red

Hola a todas y todos,

Creo que no sólo se debe trabajar en redes informales sino también en las formales, ambos caminos son igualmente importantes en el mediano y largo plazo. Otro punto importante, cuando las mujeres trabajen el tema de equidad de género, sugiero que involucren de manera activa a los hombres adscritos a sus partidos políticos. Muchos de nosotros desconocemos la dimensión del tema y sus planteamientos. Mientras más se capacite en género a los hombres, es probable que sean más receptivos a las demandas de sus colegas mujeres. NDI Bolivia trabaja en talleres en teoría exclusivamente orientados hacia mujeres pero no prohibimos el acceso de hombres si estos se presentan, entendiendo que éstos pueden y deben compartir intereses con sus colegas femeninas.

Saludos,

Michel Rowland
Director Residente-Bolivia
Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI)

Sobre comentarios y sugerencias

Hola!

Me parecen importantes las sugerencias de Michel, sobre la inclusión de hombres en los temas de género para que puedan entender más sobre el asunto. Sin embargo, me gustaría preguntarle sobre percepciones que ayudan a las mujeres a ser respetadas por los hombres y tratadas de igual a igual.

Considero que si una mujer es militante de un partido, ese ya es un criterio suficiente para ser aceptada y vista como lideresa o potencial lideresa, así como candidata. De otro lado, hay otros criterios como las propuestas que las militantes hacen: sus impactos, planteamientos sobre un tema en específico, etc. En fin, podría resaltar muchas cosas, pero me parece interesante y soy sincera, me da mucha curiosidad saber de un hombre qué aspectos en nosotras hacen que ellos(ustedes) nos respeten.

Saludos,

Fabiola Dapino
Perú

Importancia del trabajo con los hombres

Hola amigas, amigos,

Escribo, nuevamente, para ratificar que es importante trabajar con los hombres para promover a las mujeres.

Aquí en mi ciudad Huaraz, Ancash, Perú, tuvimos un taller con los varones para discutir el Plan de Igualdad de Oportunidades de Ancash. Hubo poca participación, pero dentro de los partidos es importante debatir este tema, sensibilizarlos y sobretodo hacerles entender que sin la participación de las mujeres no hay democracia.

Fortalecer la participación de la mujer en la política es un objetivo que debemos practicar. Al hacerlo, estaremos progresando, en términos reales, hacia la igualdad de género. Especialmente, cuando las mujeres tengan mucho más que decir y al tomar decisiones que afectan sus vidas.

Sin embargo, vemos que a pesar de los esfuerzos, aún en la acutalidad, la cultura machista de nuestra sociedad mantiene en desventaja la participación política de la mujer, evidenciándose en el bajo porcentaje de mujeres que ocupan cargos de poder en los gobiernos.

Tenemos una gran tarea, quizás avancemos poco a poco. Nosotras sí podemos. Empecemos trabajando desde nuestros hogares, dialoguemos, concertemos y negociemos dentro de los partidos, allí está el poder.

Saludos,

Margot Nivin Vargas
Secretaria General de Perú Posible
Huaraz-Ancash
Perú

Trabajando con los hombres y estrategias

Las mujeres han estado trabajando con los hombres, por así decirlo de acuerdo a este Debate, desde hace muchos años. Hasta más de 100 si nos remontamos a las luchas sufragistas.

Sin desconocer el apoyo y solidaridad de ciertos personajes masculinos, son las mujeres las que siempre han buscado, perseguido, reclamado, convocado, convencido y hasta forzado a los hombres en cuantos espacios y ocasiones se necesitaban, para lograr el reconocimiento, la legitimidad y la consagración de sus derechos políticos y ciudadanos, hasta las últimas conquistas como las cuotas electorales. Esta observación es para compartir reflexiones críticas sobre la apelación a "trabajar con los hombres" de manera que apoyen y fomenten una mayor participación política de las mujeres.

Frecuentemente y según mi experiencia de instructora de talleres de sensibilización y capacitación en temas de género, dirigidos a autoridades y funcionarios/as municipales, se solicita que se inviten a hombres y que se hagan talleres con ellos, porque el gran problema es su falta de información. Por supuesto que la invitación y convocatoria es siempre mixta, a hombres y mujeres de los gobiernos locales, pero como es una actividad de asuntos de "mujeres", escasamente participan, algunos pocos voluntaria y concientemente, los demás obligados por orden del alcalde o por razones burocráticas. Pero se adjudica la responsabilidad y el mandato a las mujeres de hacer participar a los hombres en los espacios que tratan los temas de los derechos de la mujer y la igualdad de género.

Sucede lo mismo con el tema de las masculinidades: se comenta y solicita que nos hagamos cargo del tema. Como si a las mujeres históricamente no se nos hubiera cargado o sobrerecargado responsabilidades, mandatos y culpas. Resulta que ahora en el siglo XXl tenemos que seguir haciéndonos cargo de trabajar con los hombres para que podamos acceder al poder político y ejercer plenamente los derechos políticos y ciudadanos. Y no a la inversa, esto es, que finalmente los hombres se acerquen a las mujeres y trabajen con las mujeres. No por el cálculo político instrumental de clientelas electorales, hormiguitas de campaña, figuras "de relleno", sino con una genuina, moderna y democrática convicción de romper el monopolio masculino de la esfera del poder político (en sus distintos niveles) y establecer nuevas reglas del juego político en términos de equidad e igualdad de oportunidades con las mujeres.

El cambio en las reglas del juego también implica el cambio de las estrategias de las mujeres para trabajar con los hombres, estrategias mucho más focalizadas en quiénes y dónde, y mucho más de impacto de opinión pública.

Sugiero que iKNOW Politics en alianza con otras redes, agencias e instituciones convoque a los hombres líderes (mujeres en su caso) de los partidos políticos de América Latina y el Caribe a un evento de análisis, reflexión, discusión y toma de posiciones sobre el tema de las masculinidades en el ejercicio del poder político y del gobierno (o la gobernanza si se prefiere el témino) en sus distintos niveles. La experiencia de ACOBOL en el lamentable tema del acoso político y violencia política, puede ser una fuente de inspiración y referencia, como el trabajo de masculinidades que relata Ma. Eugenia Rojas en este Debate.

Alejandra Massolo
México

Respondiendo a Fabiola

Estimada Fabiola,

Algunas sugerencias desde la perspectiva de un hombre:

- Prepárense muy bien. Una persona bien informada y preparada defiende mucho mejor sus posiciones.

- Estudien el escenario previamente. No todos los hombres somos iguales, hay algunos que estarán más dispuestos a apoyarlas. Averigüen quienes son.

- Difundan material. Entreguen información sobre los temas que los interesan a todos los militantes de su partido. Un folleto, un video, un mensaje de correo pueden ser muy útiles.

- Unifiquen posiciones. Más de una vez he visto que las mujeres no logran construir posiciones comunes. Una diputada boliviana me comentó alguna vez que los peores enemigos de las mujeres no son los hombres, sino otras mujeres…

- Trabajen con jóvenes. Siempre serán más flexibles y abiertos para conocer nuevos temas.

Saludos,

Michel Rowland
Director Residente-Bolivia
Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI)

Sobre trabajo en red e intercambio de información

La asociatividad y el interaprendizaje, son una forma de las mujeres -en nuestro país- para ingresar al “club solo para hombres”. Es decir, la formación de redes y asociaciones de mujeres autoridades, donde el interaprendizaje, el espacio de capacitación y el actuar en conjunto son lo esencial.

Aquí en Perú hemos visto mucho esta estrategia de las mujeres autoridades para incorporarse a los gobiernos locales. Se agruparon en cada departamento/región y hoy se reúnen en el ámbito nacional.

Organizándose, las mujeres autoridades, aprenden de las dificultades y logros de otras mujeres y pueden acceder a un espacio de capacitación que no les brindó el partido político por el cual postularon al cargo.

Por ejemplo, las redes de Regidoras de Ayacucho y Huancavelica –por ser las que conozco-. Gracias a la red o asociación de regidoras logran superar el aislamiento, por limitaciones en vías de comunicación, lejanía y la poca disposición de alcaldes y regidores para otorgar los viáticos para su traslado. Ellas aprenden de otras experiencias, conocen sus derechos y es oportuno mencionar que estos espacios también están abiertos a los alcaldes y regidores varones.

Gina Chacón
Lima-Perú

Sensibilizar a la opinión pública es fundamental

Desde Colombia un saludo!

Para empezar, a manera de introducción, creo que este debate es absolutamente prioritario y estratégico para llevar por buen camino la inclusión y la representación de las mujeres en el ámbito político.

Es fundamental sensibilizar a la opinión pública sobre la prioridad y pertinencia de que nuestros países avancen en el incremento de la participación política de las mujeres. Parte del éxito consiste en que los temas de mujeres no sean solo un asunto que se debate y se promueve “entre convencidas”, es decir, entre mujeres, sino que sea un asunto de interés y compromiso para toda la sociedad.

Para trabajar con hombres en estos temas, el primer paso es visibilizar los argumentos, mostrar que hay desigualdad, que existen barreras culturales, legales, económicas para el acceso de las mujeres a la política. Que aún los temas que afectan a las mujeres no han sido abordados en la legislación y en el ámbito público de nuestros países. Para esto se requieren cifras, datos contundentes que confirmen ante la opinión pública, ante los hombres, que no es un asunto de victimización, sino una realidad.

Y para tratar de responder a las preguntas de este subtema, creo que existen algunas redes políticas no tan informales que las mujeres no aprovechan plenamente: las internacionales de los partidos, las federaciones o asociaciones internacionalales de parlamentarias(os). Esos son espacios en los que vale la pena que las políticas se incorporen y aprovechen mejor.

Las bancadas de mujeres en las corporaciones públicas son fundamentales para trabajar en alianza.

Diana Espinosa
Coordinadora de la Campaña Más Mujeres Más Política
Colombia

Importancia de las redes de mujeres...

Creo que las redes solo de mujeres son importantes para el empoderamiento, para ganar experiencia como lideresas, para aprender a vincularse en la esfera pública. Pero paradójicamente, el mayor riesgo es quedarse solamente en los espacios de mujeres, porque estos son reducidos y en general menospreciados por los hombres que son los que hacen la macropolítica.

La promoción y el trabajo en temas que afectan a las mujeres, está muy bien, pero hay que entrarle a los temas que trabajan los hombres: seguridad, defensa, economía, minería. Temas que no nos lleven a los espacios domésticos.

En la lucha por las cocinas populares, el vaso de leche, la violencia doméstica, siempre encontramos mujeres y se puede hacer alianza con otras organizaciones políticas. El tema son los asuntos del PODER!!!!

Diana Ávila
Perú

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