Para algunos la Primavera Árabe es ahora el Otoño Árabe. Sin duda es un título que atraerá lectores, pero creo que es prematuro hacer este tipo de declaración y, en todo caso, no corresponde extender la consideración a toda una región, porque cada país es un caso aparte.
Personalmente he pasado por una dictadura y he participado en la larga y difícil transformación para alcanzar la democracia. Debo admitir que soy optimista, aunque también soy realista y he aprendido que el cambio no se da de un día para otro. Una sola acción puede hacer, fácil y rápidamente, que todo se derrumbe, pero la democracia debe ser forjada desde abajo, poniendo bloque sobre bloque, y esta construcción de las instituciones, este cambio, lleva tiempo.
Y ahora, quisiera enfatizar la importancia de la participación de las mujeres. Si una democracia descuida los derechos y la participación de las mujeres, es una democracia sólo para la mitad de la población.
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