iKNOW Politics: Para comenzar nos podría decir ¿Qué retos le ha tocado enfrentar como mujer en cargos de liderazgo político, habiendo sido elegida como senadora dos veces? ¿De que manera la han ayudado su trayectoria y experiencia previas?

María Antonia Martínez: Yo siempre me he sentido feminista y conforme he ido avanzando en la vida política, he sido cada vez más feminista.
Tuve diversas responsabilidades en el ámbito público y sindical. Me he desempeñado en distintas esferas: he sido responsable de economía, de hacienda, de relaciones autonómicas, he sido parlamentaria y vicepresidenta de un parlamento, presidenta de un gobierno autonómico. Siempre he asumido con la misma intensidad la defensa de lo público y el compromiso con el avance de los derechos de igualdad de trato y oportunidad para cada mujer, siempre.
En el ámbito legislativo, este último año, es donde más satisfacciones he encontrado. Se están elaborando leyes, desde el gobierno o desde la oposición, y saber que introducir un párrafo o un artículo, significa un avance importante en la igualdad de trato y la igualdad de oportunidades para la mujer, es una gratificante sensación. Con estos avances será más fácil poder conciliar la vida familiar, personal y laboral de las mujeres.
La desigualdad es tan real y profunda que no alcanzas la satisfacción plena nunca. Uno mira hacia delante y ve que hay muchas cosas por hacer. Sin embargo, voy a procurar vivir siempre el momento y disfrutarlo. Y tengo que reconocer que en España, durante este último año, hemos hecho cosas y dado pasos muy importantes, y lo he vivido con gran intensidad.
Creo que un reto importante, y me gusta llamarlo así y no obstáculo, es el ser mujer, madre y esposa o compañera. Sin duda, llevas esa carga vayas donde vayas, haciendo lo que hagas y esto pesa sobre nuestra forma de ser. Siempre la tenemos encima, aunque algunas veces lo queramos racionalizar y pensar que no es sólo nuestra responsabilidad, sino una responsabilidad compartida con el compañero. Tenemos un peso cultural, un rol atribuido desde niñas, que supone el cuidado al otro(a), o el cuidado a los(as) otros(as). Y me refiero al compañero, a los(as) hijos(as), a los padres, y en general a todas las responsabilidades familiares. Hay un entrelazamiento de obligaciones familiares, aunque en España hayamos modificado el Código Civil, redefiniendo incluso el concepto de matrimonio, repartiendo la carga por igual.
En el ámbito que me he movido, no conozco a una mujer que no lleve consigo esta carga, a pesar de trabajar en el día a día y tener un compromiso muy firme.
iKNOW Politics: Algunas instituciones vienen analizando el porqué los porcentajes de reelección a cargos políticos de las mujeres son cualitativamente más bajos en relación a los hombres. Un último estudio español se titula “Los hombres están en política; las mujeres pasan por ella”. Su caso es el de una política, que no solamente se ha presentado a la reelección, sino que ha ganado. ¿Qué opinión tiene con respecto a estas estadísticas que muestran índices tan bajos de reelección de mujeres? ¿Qué explicación podría ensayar para este fenómeno?
María Antonia Martínez: En mi experiencia, creo que la causa de ese fenómeno está en la falta de involucramiento de la mujer en política, en la política partidaria, en la política que se aprende desde los partidos políticos. Al final, en los procesos electorales, la composición de las listas, quien va, quien se lanza a reelección, quien no, son decisiones que toman los partidos políticos. Yo creo que las mujeres no estamos en el aparato de los partidos políticos.
Mi caso en particular, es un ejemplo de ello. Yo he ocupado distintos cargos, pero con estabilidad y permanencia. Incluso he tenido la capacidad de elegir si seguir o no. Tengo larga trayectoria política y he sido Secretaria General del Partido Socialista Español (PSOE), en mi región. Cuando se está en política, es el partido el que define el asunto.
Siempre que tengo ocasión les digo a mis compañeras de partido, que todas las instancias y comités: familia, juventud, cultura, educación, son muy importantes y deberían asumir esas responsabilidades. Sin embargo, yo también las animo a que asuman la responsabilidad de la secretaría de organización del partido y que sean secretarias generales de sus agrupaciones.
Las mujeres tenemos que empoderarnos, tenemos que tomar poder para ejercerlo. Cuando el poder lo tienen los hombres entonces lo ejercen por ti. Entonces en ese momento llaman a las mujeres, por utilidad, por conveniencia, porque quieren dar una imagen de apertura, una imagen de que su lista es más democrática. Sabemos que la distribución del poder viene luego. Por ejemplo, en las funciones del parlamento, si se revisa uno por uno los órganos parlamentarios, tanto las comisiones, como las mesas que dirigen el congreso y el senado, se puede observar que las mujeres están en comisiones y secretarías, pero muy pocas son vicepresidentas o presidentas. ¿Por qué? Porque el poder, el ejercicio político del poder sigue siendo muy masculino. De ahí la importancia de que cada vez hayan más mujeres que podamos tomar la decisión de permanecer en política. Ese es uno de los objetivos, y creo que merece la pena trabajar por ello.
La Unión Interparlamentaria (UIP), realiza una labor espléndida, que se mantiene en el tiempo. Tiene entre sus funciones el empoderamiento de la mujer. En que reconozcan dónde está el poder y también cómo ejercerlo y usarlo, en favor del interés general y de la mujer en particular.
iKNOW Politics: Aunque hay una clara distribución desigual del poder, es cierto que las mujeres necesitamos el apoyo de los hombres para poder lograr la equidad. En su experiencia: ¿cuáles cree son las mejores estrategias para incluir a los hombres en los procesos que promueven la equidad de género, sobretodo en el terreno de la participación política?
María Antonia Martínez: Es evidente que la igualdad no es un problema de la mujer, sino general. Yo creo que a medida que se alcanza la “complicidad” de algunos hombres y el tema se convierte en una causa de lucha por la igualdad, de hombres junto con mujeres, los avances son más importantes. En España desde luego ese proceso se ha dado, aunque podría sonar un tanto pretencioso que lo mencione, yo me siento muy orgullosa.
En el PSOE, partido al que pertenezco, ha habido un proceso constante, no sin dificultades, ya que la corriente feminismo-socialismo nació en España muy pronto, desde que empezó a funcionar el Partido Socialista. Un grupo de mujeres feministas, son las que a través del cabildeo y grupo de presión, han ido trabajando y logrando que en los distintos congresos partidarios, las resoluciones fueran abriendo paso a la participación de mujeres. De hecho, el PSOE fue el primero que impuso la cuota interna. Ésta pasó del 25% al 30%, y sin duda, en ese proceso han avanzado los hombres también, porque al final todas esas resoluciones han sido adoptadas por todos los órganos del partido. No solo asumidas, sino votadas y apoyadas por los hombres.
¿Qué ha pasado ahora? Hemos dado un salto cualitativo. Hemos pasado de esa cuota interna a establecer una reforma en la ley electoral, donde yendo más allá del concepto de cuota, hemos promovido la presencia equilibrada de hombres y mujeres, entendiendo, que la participación en política de la mujer -que somos más de la mitad de la población en mi país-, lo que hace es contribuir a que la democracia se enriquezca.
Creo que ha sido muy importante la alianza hombres y mujeres, y desde luego el compromiso de un hombre, que es feminista, y tiene como prioridad la defensa de la mujer: José Luís Rodríguez Zapatero, presidente del PSOE y presidente de España. Él es uno de los tantos hombres que a nivel del PSOE han ido creciendo y comprendiendo que la igualdad es un reto, porque la desigualdad estaba siempre presente, más aún en un partido como el nuestro, que tradicionalmente se ha dedicado a luchar contra las desigualdades.
En España sucede algo que está pasando también en otros países. Hay una especie de sinergia, cuando un partido incluye como valor democrático la participación de la mujer, otros partidos, aunque no compartan ésta idea, se ven obligados a integrarla. Es una suerte de círculo virtuoso: cuando uno se lanza, los demás tienen que seguirlo forzosamente, porque la ciudadanía en pleno esta observando.
Hay un compromiso serio en España, aunque no es un trabajo que pueda culminarse, porque es una lucha larga. Pero me parece que la alianza hombre-mujer es imprescindible para avanzar.
iKNOW Politics: En su anterior respuesta, da algunos indicios sobre la situación de la participación de las mujeres en España. ¿Podría precisarnos cuál es la situación actual con relación a la participación política de la mujer, tanto al nivel de partidos políticos como en los sectores legislativo y ejecutivo?
María Antonia Martínez: La Ley de Igualdad, que se aprobó en el 2007, supone avances importantísimos en todos los niveles, porque es el hilo conductor que establece la obligación de todos(as), no solo los poderes públicos, sino también en el mundo de la cultura, educación, artes, empresa, sindical, de avanzar en el empoderamiento de la mujer y su participación equitativa.
La Ley dice que no puede estar representado más del 60% ni menos del 40% de ninguno de los dos sexos. A pesar de las demandas constitucionales que se han presentado contra esta reforma, el Tribunal Constitucional ha emitido una sentencia confirmatoria.
Es un proceso en donde los avances se van a dar en el tiempo. En este momento puedo mencionar que en lo que afecta al espacio público, en las últimas elecciones autonómicas y municipales, con el nuevo régimen electoral, se han incorporado siete mil nuevas mujeres en los ayuntamientos. Así que son más de veintitrés mil las mujeres que en este momento son alcaldesas o concejalas.
De otro lado, en el ámbito de la empresa, por ejemplo, la ley da un plazo de cuatro años para que las éstas incorporen mujeres a sus concejos de administración. Esto se consideró una osadía, ya que la ley estaba entrando en el ámbito privado. Sin embargo, el estado tiene instrumentos para hacerlo, al igual que exigirles planes de de igualdad.
Aunque no podría cuantificar el volumen total, la contratación pública, en España, es importantísima. Ésta no sólo abarca servicios, sino infraestructura, carreteras, ferrocarriles, depuración de agua, todo el saneamiento, obras públicas, entre otros. Cuando se apruebe la ley de contratos del estado, donde se incluye como una medida de fomento que entre las empresas que reúnan los requisitos que exige la contratación, se adjudicará el contrato a aquella(s) que tengan planes de igualdad, ahí podremos verificar cuantas empresas van a elaborar los planes, ¿verdad? Son miles las empresas que licitan, y tratan de este tipo de obras.
Es así como se está transversalizado el tema de la equidad. La participación más alta se da precisamente en los legislativos, tanto a nivel autonómico, como municipal, como en las cortes generales.
Aún queda por trabajar en el resto de poderes. En el judicial sigue siendo escasísima la representación de mujeres. En España, en este momento, más del 50% de jueces son mujeres, sin embargo, en el Tribunal Supremo tenemos poquísimas mujeres, aunque tenemos a la Presidenta del Tribunal Constitucional. El poder judicial necesita renovación así como las fuerzas armadas, el Consejo Económico y Social, el Tribunal de Cuentas, entre otros.
iKNOW Politics: La Ley de Igualdad española es una ley de avanzada. Refleja que en España hay un proceso estructurado y sistemático al respecto. ¿Cuál es el contexto socio-político en el que surge la ley? ¿Ha sido la Comisión mixta de los derechos de la mujer e igualdad de oportunidades del parlamento el pilar fundamental de la misma?
María Antonia Martínez: Las organizaciones de mujeres han tenido un rol fundamental, sean organizaciones feministas u otras que asumieron la teoría feminista. Los grupos de mujeres, dentro de los partidos políticos, el PSOE e Izquierda Unida, son los que coincidieron en seguir con los proyectos feministas, lo que significó un paso muy importante en España.
Algunas decisiones claves como la creación del Instituto de la Mujer, muy al principio de la democracia, y luego, la conformación de la Comisión mixta de los derechos de la mujer e igualdad de oportunidades (1988), que acaba de cumplir veinte años, que surgió gracias al compromiso de muchos hombres y mujeres. Hombres con mucho bagaje y trayectoria política, prestigiaron la propia comisión, así como el trabajo de mujeres que acababan de llegar al poder. Ahora son muchas más las mujeres que la conforman, pero al principio había casi igualdad de género.
Ambos, el Instituto y la Comisión, son instituciones que han tenido un proceso imparable. Dos poderes, por un lado el ejecutivo del cual es parte el instituto y el legislativo al que pertenece la comisión, han elaborado propuestas muy serias, e impulsado cambios sociales importantes. Hay que tener en cuenta, que en España, en estos momentos, estamos implementando el cuarto plan de igualdad. Son muchos años trabajando con éstos planes. La diferencia de éste plan es que además de apoyar y fomentar, interviene, tal y como lo mencioné anteriormente.
Por otra parte nuestra constitución, que tiene casi 30 años, declara en el artículo 14, el principio de igualdad y no discriminación. Y luego, tenemos otro mandato imperativo, dirigido a todos los poderes públicos: promover las condiciones para que la igualdad sea real, y promover la participación política, económica y social y cultural de todos(as) los(as) ciudadanos(as). Sin embargo, el salto cualitativo como repito se ha dado durante el gobierno del presidente Rodríguez Zapatero.
Es toda una nueva cultura la que se está imponiendo en las más altas esferas del poder político, El Ministro de Trabajo, mencionó que la constitución no puede seguir quedándose a la puerta de la educación, de las empresas, de los sindicatos. La constitución no solo rige para el ámbito público sino también para el privado.
La Ley de Igualdad es potente. La parte más difícil, que va a llevar más tiempo, es procurar los cambios sociales que necesitan darse. El problema de la desigualdad tiene que ver con el arraigo que hay del machismo en la sociedad, en la cultura imperante en mi país y en los países del entorno. La intervención en la educación es fundamental, tanto como medidas de prevención.

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