María Paula Romo

Entrevistas

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Diciembre 15, 2009

María Paula Romo

Asambleísta y presidenta de la Comisión de Justicia y Estructura del Estado de Ecuador

"Soy muy mala para dar consejos, tampoco me gusta mucho que me los den, pero diría que la política tiene satisfacciones que valen la pena. Poder constatar que hay procesos que se concretan, hace que lo difícil valga la pena. Hay que animarse, hay que ser audaces, hay que ignorar a las y los que insinúan que no podemos, que nuestro lugar es otro. Debemos prepararnos todos los días, la participación de la mujer debe ser valiente, pero no improvisada.” - María Paula Romo

iKNOW Politics: Muchas gracias por aceptar esta entrevista para iKNOW Politics. Quisiera comenzar pidiéndole que nos cuente un poco sobre su trayectoria política, los retos que le ha tocado enfrentar. 

A mí me gustó desde siempre la política, en términos más formales empecé en la universidad. Fui presidenta del gobierno estudiantil y allí tomé contacto con otros(as) jóvenes, con gente del movimiento de mujeres. En ese momento había un foro nacional de la juventud y unos años después lanzamos un grupo político de jóvenes. Nos llamaron “la ruptura de los 25”, porque coincidió que en el Ecuador cumplíamos 25 años de democracia, y nosotros(as) estábamos alrededor de esa edad. Hasta ese momento los autorizados a opinar sobre política eran los mismos, nosotros(as) éramos “marginales”. Incluso cuando una miraba la papeleta para las elecciones presidenciales se encontraba con los(as) mismos(as) candidatos(as). Entonces aparecimos diciendo que ya era suficiente con esos 25 años de lo mismo. Que había que romper con ese círculo y construir de nuevo, haciendo conciencia. Se vivía una crisis institucional muy complicada, en ese momento llevábamos casi 8 años sin que ningún presidente termine su período.

Así empezamos en la política nacional, más allá del espacio de los(as) jóvenes y de la universidad. Luego decidimos ser parte del Acuerdo País, con el Movimiento País y con Alianza País, apoyando la candidatura a la presidencia de Rafael Correa Delgado e impulsando la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Correa ganó la Presidencia (2006) y con él impulsamos la convocatoria a una consulta popular para decidir si se hacía una nueva constitución. En esa consulta tuvimos el apoyo del 82% de la población. Presentamos nuestras listas de candidatos(as) para la Constituyente y yo encabecé la lista en la provincia de Pichincha (2007). Fue una de las pocas listas encabezada por mujeres aunque ya para ese proceso se obligó a que las listas tengan un 50% de mujeres, en forma alternada y secuencial, para que no terminen de suplentes. Para la Asamblea Constituyente (noviembre 2007 – julio 2008) tuvimos una votación sin precedentes en el Ecuador, en todos los estratos.

iKNOW Politics: ¿Qué retos le ha tocado enfrentar en una trayectoria política relativamente larga a pesar de su edad?

Creo que mi vida política no es tan larga, pero sí muy intensa. Hemos tenido una campaña electoral tras otra: la elección presidencial, la consulta popular, la Asamblea Constituyente, el referéndum aprobatorio. El principal desafío viene de que somos una organización política muy joven, todavía no un partido a carta cabal. Y estamos rodeados por una tradición política clientelar muy fuerte en Ecuador. Hay que saber tomar decisiones y trabajar en equipo. En la Asamblea Constituyente éramos 80 del partido de gobierno de 130 representantes. Comenzamos a aprender a manejar la diversidad, las diferentes posiciones en el bloque, a construir consensos, tener posiciones unitarias, pero creo que se logró hacer eso bien. Sí, he llegado a tener desafíos porque soy una mujer y una mujer joven, le digo que sí, porque todavía vivimos en una sociedad, donde las mujeres somos sospechosas en algunos espacios, y creo que el espacio de la política, el espacio de lo público, el espacio del derecho -soy abogada-, son aún espacios masculinos. En nuestro país al menos así es; entonces, me parece que siempre hay el desafío de probar el doble, siempre estamos a prueba, tenemos que demostrar que merecemos estar ahí, lo que para los compañeros varones es una cosa natural, allí han estado siempre.

iKNOW Politics: Diversos estudios señalan que entre las y los jóvenes de la región priman la indiferencia y el escepticismo. Por lo que usted menciona, pareciera que Ecuador es una excepción. ¿Podría ampliar un poco su percepción al respecto?

Yo creo que la idea de que las y los jóvenes somos apáticos frente a la política es el resultado de reducir la política a lo electoral. Las y los jóvenes en el Ecuador y América Latina hacemos política de muchas otras formas, ese fue uno de los mensajes que quiso transmitir “la ruptura de los 25”. Para hacer política no es necesario ser candidato(a), también se hace política con la música, con el teatro, con el arte, con los grafiti, con el activismo. Esas son formas mucho más legítimas para las y los jóvenes. No nos negamos a hacer política formal, allí se toma decisiones, y para facilitar la participación hemos eliminado los requisitos de edad que había en el Ecuador.

En el Ecuador habían requisitos de tener tantos años para ser ministro(a), tantos años para ser diputado(a), lo único que hemos mantenido es la mayoría de edad para todas las candidaturas: 18 años. En la democracia es mucho más importante el apoyo de la gente, no la edad. La edad no se relaciona ni con la capacidad, ni con la honestidad, hemos hecho mucho énfasis en eso. También hemos dado voto facultativo a las y los jóvenes entre los 16 y 18 años. En general, en Ecuador, las y los jóvenes estamos interesados en hacer política. Probablemente una encuesta entre jóvenes también daría como resultados similares a los que mencionas frente a los partidos tradicionales o las formas tradicionales de la política. Pero eso no significa apatía frente a lo que pasa en el país y en el mundo, ni carencia de propuestas. Esa es la política, la ruptura hizo mucho énfasis sobre eso y esperamos seguir un poco irreverentes en un mundo tan formal.

iKNOW Politics: En tanto militante de un partido político, ¿cómo ve el panorama de la participación de la mujer, y en particular de la mujer joven, dentro de los partidos políticos?

En América Latina, y en particular en Ecuador, tenemos una crisis de partidos, una crisis de representación, que nos obliga a reformular la forma en la que éstos se organizan y sus fines. Ahora mismo, nosotros estamos en eso, porque la nueva constitución (2008) ordena la reinscripción de los partidos, hay que volver a presentar afiliaciones, declaraciones de principios, programas de gobierno, verificar que uno tiene el apoyo de la gente. Nos estamos preguntando qué tipo de organización política queremos tener. Y la respuesta es que queremos una militancia muy ciudadana, no una militancia ciega, obsecuente; una militancia que tenga la posibilidad de criticar. Queremos mucha flexibilidad, no hacer diferencias entre las y los que militan y las y los que no militan, porque un partido político debe representar los intereses de la mayoría de la población, no sólo de sus propios militantes.

En cuanto a la mujer, la constitución tiene una línea muy clara en relación con nuestros derechos. Ordena que la mitad de las directivas de los partidos políticos esté compuesta por mujeres, a todos los niveles, que la mitad de las listas esté conformada por mujeres, y que en los órganos de control, que son por designación y no por elección, también haya una conformación paritaria entre hombres y mujeres. Lo que era la meta del movimiento de mujeres en el Ecuador respecto de los derechos políticos de las mujeres, la paridad, eso es ahora ley constitucional. Hemos resuelto nuestro problema de “cantidad” de representación, nos toca ahora encarar el asunto de la “calidad” de la representación. No siempre las mujeres representan las agendas de las mujeres, a veces candidatas mujeres pueden ser eficientes reproductoras de un sistema patriarcal y de la discriminación contra las mujeres. Ahí tenemos un desafío: lograr una representación sustantiva. Por último, creo que otro desafío es incorporar a los hombres en la defensa de nuestras agendas. La equidad no es un problema de mujeres, en un tema de todos.

iKNOW Politics: ¿Qué beneficios han traído estos cambios en la representación de las mujeres?

En el Ecuador, la ley de cuotas se aprobó en 1997. La ley obligaba a que las listas pluripersonales estuvieran integradas por un 30% de mujeres, y que en cada elección sucesiva el porcentaje subiese en un 5% hasta llegar al 50%. Eso se aprobó ya hace más de 10 años, pero nunca se respetó. Los partidos políticos y sus dirigentes encontraban siempre la manera de burlar esa disposición legal. Ponían el 30% de mujeres, pero al final de la lista o como suplentes de los candidatos hombres. Es por eso que en el estatuto que nos llevó a la Constituyente fuimos absolutamente claras: el 50% en la composición de las listas significa que debe ir un hombre, una mujer, un hombre, una mujer, o al revés. No hay opción de una interpretación distinta. Además siendo ya el 50%, el alternado y secuencial es efectivamente esa fórmula, y son descalificadas las listas que no lo hacen así; entonces, luego de muchos años que aprobaron instructivos, reglamentos, para tratar de dar otras interpretaciones, finalmente hubo una decisión y una voluntad política clara de que se haga el 50% y además se aclare la ubicación en las listas.

iKNOW Politics: El primer Debate Virtual llevado a cabo por iKNOW Politics fue sobre la “Eliminación de la violencia contra la mujer involucrada en política” (10-14 de diciembre de 2007); la Asociación de Mujeres Municipalistas del Ecuador (AMUME) ha liderado la elaboración de un proyecto de ley sobre el tema. ¿Qué piensa al respecto?

He trabajado al respecto con las compañeras de la Asociación de Mujeres Municipalistas del Ecuador (AMUME). Como abogada, no creo que se pueda diseñar recursos según el tipo de persona. Me parece que el planteamiento no es el mas ortodoxo en materia jurídica. Por ejemplo, no hay ningún recurso que esté hecho “para presos”, hay recursos para la protección de la libertad. Los recursos se clasifican según el derecho que protegen, no según la persona que los demanda. No hay recursos especiales para proteger niñas y niños, no hay recursos especiales para proteger adultos mayores, no hay recursos especiales para proteger personas con discapacidad; hay recursos para proteger violaciones que tengan que ver con discriminación, hay recursos para proteger la libertad, hay recursos para la protección frente a la detención ilegal. Por esa razón, yo difiero en la manera en que está planteada la propuesta de ley. Me parece que debe enfocarse en términos de cuál es el derecho que protege el recurso, y no de cuál es el sujeto al que protege. Me imagino que el mismo acoso, o similar, sufren los pueblos indígenas, los afro ecuatorianos en la política. La propuesta debería reformularse en términos de la protección de uno o varios derechos protegidos por el recurso que se propone.

iKNOW Politics: ¿Cómo lo reformularías?

De hecho, en la nueva Constitución, se incluyen seis tipos de recursos distintos de protección inmediata, con efectos suspensivos para evitar violación de derechos constitucionales. Me parece que éstos recogen la aspiración de las mujeres en esta materia. He conversado con las compañeras de la AMUME, y creo que el siguiente paso es crear precedentes en la jurisprudencia, tomar casos emblemáticos y presionar para que diversas instancias, por ejemplo la Corte Constitucional, se pronuncien creando un claro precedente en el tema concreto de la discriminación política de las mujeres. Es un tema tan concreto que es muy difícil legislarlo previendo cada una de las situaciones que puedan presentarse: tener un recurso especial para cuando no te invitan a la reunión, un recurso especial para cuando te discriminan en la toma de la palabra, etc. Creo que sería muchísimo más útil en materia jurídica tener una sentencia, una resolución de la Corte Constitucional, en donde se haga una clara especificación de cuáles son los comportamientos que se pueden clasificar como discriminatorios y cuáles son las consecuencias: si debe o no intervenir el Consejo Electoral, etc.

iKNOW Politics: ¿Cuáles serían las tres principales estrategias que desarrollaría para seguir promoviendo el acceso y la participación de la mujer en política?

A las mujeres nos piden más preparación, más capacidad, más tiempo de trabajo. En torno a esas demandas se articulan todas las estrategias. Tenemos que hacer un gran esfuerzo por capacitarnos, por aprender juntas. Tenemos que ganar a los hombres para las iniciativas de las mujeres. Tenemos que ser capaces de llevar adelante las agendas para las que hemos sido elegidas. Si nuestra presencia en el mundo de la política no logra generar cambios para la vida de las mujeres que nunca van a ser candidatas, creo que no hemos cumplido con el principal objetivo.

iKNOW Politics: En su trayectoria política seguramente ha construido alianzas, ha trabajado en redes. ¿Qué piensa de este tipo de trabajo?

Sí, claro que sí. No existe una sola forma del ejercicio del poder. Hasta ahora este ejercicio ha seguido el modelo masculino. Tenemos que cuestionar esa forma de ejercicio del poder. Las redes y las alianzas nos plantean otro modelo de ejercicio del poder, mucho más horizontal. Ese es un desafío para todas, para todos: demostrar que esas formas de trabajo, esas formas de decisión pueden ser tan efectivas como la de la autoridad tradicional. Esa es una gran pregunta que nos hacemos las mujeres y los sectores progresistas en el Ecuador y en América Latina: ¿cómo ejercer el poder? ¿Cómo hacer del trabajo político un trabajo más incluyente, más democrático, más horizontal?

iKNOW Politics: ¿Qué sugerencias haría a las mujeres interesadas en política, pero que sienten que es un mundo totalmente alejado e inaccesible?

La política es difícil: siempre digo que no hay que entrar en política pensando que las cosas van a ser sencillas y todos felices. La política es más difícil de lo que una cree, pero a pesar de eso vale la pena. Soy muy mala para dar consejos, tampoco me gusta mucho que me los den, pero diría que la política tiene satisfacciones que valen la pena. Poder constatar que hay procesos que se concretan, hace que lo difícil valga la pena. Hay que animarse, hay que ser audaces, hay que ignorar a las y los que insinúan que no podemos, que nuestro lugar es otro. Debemos prepararnos todos los días, la participación de la mujer debe ser valiente, pero no improvisada.

iKNOW Politics: ¿Cómo le gustaría ser recordada? ¿Qué le gustaría dejar como legado de su paso por la política?

Eso me suena un poco vanidoso, quizás la gente ni se acuerde de mí. En todo caso, cuando termine mi paso por la política, quisiera pensar de mí misma que fui coherente.

 

 

 

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