Milagros Ortiz de Bosch

Entrevistas

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Junio 26, 2009

Milagros Ortiz de Bosch

Ex vicepresidenta, ex senadora y ex candidata a la presidencia de República Dominicana

“El problema de la desigualdad no es un problema de las mujeres, es un problema del mundo, del país, de la comunidad. La igualdad de hombres y mujeres es tan necesaria, como decir que el mundo tiene que alcanzar los más altos niveles de desarrollo humano y de bienestar”. - Milagros Ortiz de Bosch

iKNOW Politics: ¿Cómo comienza su trayectoria en política? ¿Qué desafíos ha enfrentado como mujer en el liderazgo político, especialmente habiendo sido la primera vicepresidenta de República Dominicana? ¿Cómo le han ayudado su formación y experiencia previa?

Mi familia tomó desde muy temprano, una posición contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961). Fue realmente muy difícil. Mi familia entonces era una, en combate, perseguida, y fue natural que entonces, los padres y los abuelos, nos incluyeran en ese proceso de lucha por la democracia e igualdad. Porque en época de tiranía, lo más importante, es alcanzar la libertad. Entonces, yo creo que mi espíritu libertario fue formado familiarmente. Era fácil encontrar en la sala de mi casa, a los opositores de la dictadura, organizándose. Un gran número de dominicanas y dominicanos participábamos o suscribíamos la lucha por la democracia desde grupos clandestinos. Una tiene, y eso es un privilegio que podría decirse desgraciado, la certeza de que toma los mismos riesgos que las compañeras y compañeros. Entonces hay cierta facilidad para reconocerse como ser humano capaz de luchar y combatir junto a la otra(o).

El origen de mi involucramiento en política es la lucha contra la dictadura. La pasión por la libertad y la democracia y después el aura, el halo que da esa lucha, como reconocimiento en ciertos sectores sociales. Pasé lo que pasaban todas y todos los jóvenes de esa época: prisión, exilio, deportación. Pero tan pronto llegó la luz, tomé la vida política, del lado que era más importante para mí, la lucha por la democracia. Mi incorporación en la vida pública se dio en el año 1961 y pude ser, a los 20 años, la única que participó en la revisión del proyecto constitucional de 1963. El profesor Juan Bosch que encabezaba el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tuvo una gran influencia en mí. He tenido el honor de ser dos veces senadora de la República (1994-1998 y 1998-2002), así como vicepresidenta del país y secretaria de Educación (2000-2004). De otro lado, he estado involucrada y contribuido en reformas que me llenan de mucha satisfacción.

Algunas que puedo mencionar son la reforma de la justicia dominicana, que fue algo por lo que luché, y tenemos hoy la satisfacción de contar con un sistema de justicia de avanzada en Latinoamérica; así como la reforma y modernización del Congreso. Un hecho de particular importancia, que podría ser de utilidad para iKNOW Politics, se da en 1997. Aunque obtuve una gran cantidad de votos, fui la única senadora entre hombres. En ese entonces había una buen número de reformas pendientes en el país en beneficio de la mujer, y logramos sacar adelante algunas de estas tales como la Ley contra la violencia intrafamiliar; la Ley general de Educación, con sentido de género; la primera Ley de cuota femenina; la creación de la Secretaría de Estado de la Mujer; entre otras. Al mismo tiempo colaboré en dar impulso a la creación de un mecanismo de concertación de las mujeres de los partidos y de la sociedad civil como fue la Comisión honorífica de mujeres, que fue muy importante para el Senado.

iKNOW Politics: ¿Cuál fue el rol que jugaron las políticas y las organizaciones de mujeres, en la República Dominicana postdictadura, en relación a facilitar y posibilitar el acceso de otras mujeres a espacios de toma de decisión?

Pienso que la sociedad dominicana se estancó, que las mujeres, a lo mejor, nos sentimos demasiado satisfechas con lo que habíamos alcanzado. También hubo una reforma electoral que creó el voto preferencial, y eso anuló las conquistas que las mujeres habían conseguido con las leyes. Me parece importante resaltar aquí que una cosa es la ley, y otra la movilización social. Mientras las mujeres no cohesionen su voto, mientras el hombre no sienta que el voto de la mujer decide su acceso al poder, hasta que las mujeres no logremos hacer que la sociedad se persuada de que el voto que tenemos es un voto justo, en relación con la política de género y social, y que las mujeres estamos capacitadas en asuntos económicos, sociales, en la conducción de procesos de cambio en la sociedad, mientras el voto lo utilicemos en función de intereses personales y no lo vertebremos, en sentido asociativo, como mujeres, es muy difícil que las leyes nos beneficien.

Además, una ley no es un cambio de cultura. Hace falta modificar la cultura, y los partidos políticos. Las mujeres deben promover nuevos marcos legales y generar movimientos políticos que los utilicen. Después del movimiento de 1997, que es la época a la que he venido haciendo referencia, la sociedad dominicana se ha convertido en conservadora. Lo que hemos alcanzado es limitado: un 6% de mujeres en el senado, un 19% en la cámara de diputados, un 11% en las sindicaturas, y un 26 o 27% en las regidurías. Si uno observa esos porcentajes, se dará cuenta de cómo los números van descendiendo a medida que el cargo es más importante. Son las dificultades de esta lucha histórica por el poder. Yo siempre digo en las conferencias o eventos en los que tengo la oportunidad de hablar a hombres y mujeres -porque a los hombres también hay que hablarles del tema de las mujeres (ese es otro asunto al que quiero referirme luego)-, que las mujeres no pueden vivir circunscritas únicamente al problema de género y discriminación.

El siguiente es un ejemplo que siempre pongo en las cátedras: si me quebrara alguno de los huesos del brazo y me lo enyesaran un tiempo, el día que me quitan el yeso todavía no tengo el movimiento que tengo en el otro brazo que no ha recibido ninguna lesión. El poder de las mujeres ha estado enyesado por miles de años. No es un problema de la mujer, sino de la sociedad. Que la mujer adquiera el papel que debe adquirir, es un problema de salud pública, es un problema de producción, de lucha real contra la pobreza. Fíjate que los gobiernos más progresistas o que mantienen un núcleo progresista de electores, son aquellos que dan pasos en avance a la igualdad. Lo contrario sería como pretender mantener el problema de la esclavitud en época de democracia. El problema de la desigualdad no es un problema de las mujeres, es un problema del mundo, del país, de la comunidad. La igualdad de hombres y mujeres es tan necesaria, como decir que el mundo tiene que alcanzar los más altos niveles de desarrollo humano, y niveles de bienestar.

iKNOW Politics: Como usted ha mencionado anteriormente, las leyes no bastan. Se necesitan reformas estructurales que las acompañen. Desde su perspectiva ¿Cuáles cree deben ser las principales estrategias que deben ponerse en práctica para alcanzar una real equidad de género en todos los niveles de la sociedad dominicana?

Si yo le tomara el ADN a José Luis Rodríguez Zapatero (actual Presidente de España) o a don Ricardo Lagos (Presidente de Chile 2000-2006) encontraría convicción democrática y sentido de justicia. Ellos tienen la certeza de que su papel es lograr un mundo igualitario de bienestar. No hay fórmula, si no hay voluntad política de hacerlo, si no hay compromiso con esa realidad. La educación es primordial. La mujer tiene el papel de educar a las nuevas generaciones especialmente sobre la igualdad. La mujer no puede repetir el modelo de hace 20 años sobre todo en el hogar. Hoy en día el mundo no es igual. Nosotras, las mujeres, también tenemos que creer, debemos tener convicción.

iKNOW Politics: Se resalta con frecuencia la importancia de la solidaridad entre mujeres. Por ejemplo, en el Debate virtual de iKNOW Politics sobre Cuotas de género como mecanismo de promoción de mujeres en política (4-11 de junio del 2008) una de las participantes de Sudán, menciono que la falta de solidaridad entre las mujeres sudanesas, fue lo que resquebrajó lo que hubiera podido ser un fuerte movimiento político de las mujeres. ¿Cuál ha sido su experiencia sobre el tema y que lecciones sacó de la misma?

Yo no he sido beneficiaria de esa solidaridad entre las mujeres, pero yo soy una comprometida con esa solidaridad. Yo no he sido una lideresa feminista. Yo he sido una lideresa que cree en la igualdad, que cree en esa obligación de conseguir a plenitud el ejercicio de los derechos de cada ser humano. Por lo tanto, tengo una obligación con las mujeres, y mi partido tenía una política que interpreté con muchísimo gusto. Solidariamente nunca me he retirado de una campaña, para que no digan que las mujeres se retiran de las campañas. Entonces, aunque muchas mujeres podrían haber negociado sus votos, siempre había una pequeña dimensión de los mismos que estaban allí, si yo persistía. Nunca he esperado la solidaridad de las mujeres aunque les he dado la oportunidad de ser solidarias.

Pero yo si tengo el honor de haber sido siempre muy, pero muy solidaria, muy comprometida con la igualdad, y seguirla defendiendo, elaborando, explicando, buscando razones, fundamentos para que esté caminando. Hay un grave problema que me gustaría mencionar aquí y es el clientelismo. El clientelismo es el arma más terrible contra las mujeres y las mujeres lo practican, y sienten que para acceder al poder tienen que tener a alguien que las ayude con el clientelismo, pero el que las ayuda, las disminuye. En cada época de la evolución de la humanidad suceden hechos extraordinarios, que pueden cambiar el rumbo de las cosas. El clientelismo y la pobreza son dos instrumentos desastrosos, en contra de la mujer, porque la encadenan. Los programas inteligentes, de transferencias con obligaciones, contra la pobreza, son necesarios. Pero es la creación del empleo y de oportunidades, la visión del desarrollo humano, la capacidad de elegir, a donde está el camino de las mujeres, de su propia igualdad. Entonces yo soy una víctima y una beneficiaria de tiempos diferentes en los que viví.

iKNOW Politics: Usted es una mujer de partido. ¿Cómo logró perfilar su liderazgo y llegar a ser candidata? ¿Qué piensa de las secciones femeninas de los partidos políticos? y ¿Qué propondría para incrementar la participación de las mujeres en los niveles de decisión partidarios?

Yo he ganado siempre las posiciones por elecciones internas, a mi nunca se me recomendó para un cargo. Hasta la vicepresidencia se negoció porque yo tenía votos. Los partidos políticos de América Latina han vivido etapas diferentes. Con la presencia del Dr. José Francisco Peña Gómez, en nuestro partido, teníamos un hombre de avanzada, un hombre cercano a Lagos, o cercano a la gente que tiene un horizonte donde llegar. En la crisis de los partidos políticos, ante la falta de ideología, y la primacía del pragmatismo total, del poder por el poder, yo pienso que el proceso de desarrollo de la mujer, como política, ha estado disminuido. Yo no puedo decir que la sociedad dominicana se ha hecho más conservadora, sin mencionar que los partidos son parte de esta sociedad. Cada aporte que di, no lo hice sola sino con las mujeres de mi partido, con las diputadas de mi partido y con las de todos los partidos. Pero si nosotras no hubiéramos creado una fuerza, no hubiéramos podido impulsar el desarrollo. Inclusive, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) tuvo cuotas, antes que la Ley de cuotas. Se dieron por una norma interna.

iKNOW Politics: Aunque hay una clara distribución desigual del poder, es cierto que las mujeres necesitamos el apoyo de los hombres para poder lograr la equidad. En su experiencia: ¿cuáles cree son las mejores estrategias para incluir a los hombres en los procesos de avanzar en pro de la equidad de género, sobretodo en el terreno de la participación política?

Las estrategias sin un plan, sin un proyecto, sin una ideología no llegan a ninguna parte. Primero, hay que tener claro para qué se quiere ser parte del poder, y hay que saber qué se necesita para estructurarlo. En las candidaturas para senaduría, tuve que combatir con los hombres más fuertes de mi partido. Yo había estado dirigiendo las bases partidarias en mi distrito durante muchísimo tiempo, y los avances fueron extraordinarios. Nosotras regionalizamos, hicimos rendición de cuentas, el registro de militantes. Nos involucramos con la base social. Entonces, la jerarquía partidaria no pudo evitar que la mayoría se expresara, y había una presencia, un movimiento mucho más avanzado en la base política de nuestro partido. Yo nunca había hecho política clientelista, el clientelismo no había llegado tan profundo como sucedió luego, producto del excesivo pragmatismo con que se ha hecho la política en República Dominicana desde el año 1996.

Por ello, pude ganar dos veces las elecciones para senadora, la segunda con un 63% de los votos. ¿Cuál es la recomendación que yo daría? Estrategia es saber que la democracia es constituirse en mayoría, la mayoría no se hace hablando de un solo tema, sino representando, interpretando el conjunto de la sociedad, y dedicándose a aquellas(os) que necesitan más de nuestro cuidado para crecer. Elegir puntos de alianza es fundamental. Después, prepararse para poder hablar sobre cualquier tema, saber de economía, de historia. El hombre disminuye a la mujer por cualquier vía. Yo recuerdo, que en mi partido cuando hacia una exposición más o menos aceptable, el compañero que tenía atrás decía: La dama de los ojos verdes, que habló primero, es decir, le decía a la gente, habló una mujer. ¿Cómo se vence eso? Superándose, siendo trabajadora, formándose, estudiando y siendo representante. Si usted no representa, entonces usted no tiene nada que buscar, usted va a ser siempre el objeto de una negociación. Pienso que fundamentalmente hay que enseñarles a las mujeres estrategias.

Si ellos suman, tú también. Si dividen, tú también. Si hacen alianzas, tú también. Si se acercan a la gente, tú también. Si ellos tienen dinero para hacer algo, tú tienes que ingeniarte para hacerlo con métodos novedosos, ser creativa. Por ejemplo, los mecanismos modernos para llevar adelante campañas están ahí, pero los costos están impidiendo que las mujeres accedan a esa oportunidad. En estos temas también hay que seguir luchando. Por ejemplo, en cómo distribuir los fondos de los partidos políticos que tienen fondos de estado, sin discriminar a las mujeres, porque ahí está el elemento partidario que más obstaculiza su participación.

iKNOW Politics: Usted ha estado y sigue involucrada en la formación de lideresas políticas. Varios especialistas coinciden en señalar que vivimos en una etapa en la que las y los jóvenes sienten un desencanto o escepticismo en relación a la política, cuando no cinismo ¿Qué piensa sobre esto? ¿Cómo ve el proceso de conformación de nuevos liderazgos políticos en su país?

La juventud que me tocó vivir no es la de ahora. No se tienen los mismos intereses. Ahora las y los jóvenes tienen el problema de la drogadicción, de la libertad sexual, y de la descomposición de nuestras sociedades. Hoy en día la mujer sale a trabajar desde temprano y las abuelitas, como yo, no están en las casas cuidando a las y los nietos. El estado no ha pensado en una nueva manera de organizar la sociedad. ¿Quién le cuida las(os) niñas(os) a las madres que van a trabajar a la zona franca o a un banco? ¿Quién se ha dado cuenta que la familia ha sufrido cambios importantísimos, y que el estado tiene que darle algún tipo de renovación a esa visión, para que la juventud comience a perseguir metas más lógicas de desarrollo, de crecimiento, y pueda construir su propia visión del mundo que desea?

Por otra parte, el estado no entiende ni a las mujeres que son la mitad del mundo, ni a la juventud es la mitad de todos los mundos. Los partidos políticos carecen de lo que más estamos demandando: ética, transparencia, resultados, representación, cumplir con lo que se promete. Entonces, si el estado es la suma de lo que aspira un país y el país elige a alguien para que lo dirija, y la gente descubre todas estas fallas, ¿cuál es la inspiración? Pienso que la crisis económica que estamos viviendo hundirá para siempre los acuerdos de Bretton Woods y como resultado tendrá que llegarse a un nuevo acuerdo internacional. En este proceso, es muy posible que se encuentre espacio para entender a la gente nueva, a las juventudes, y el papel de las mujeres. No es posible que tú te cambies los zapatos con un pie de un color y el otro pie de otro color. Como dice la bellísima canción de Mercedes Sosa, “el que no cambia todo, no cambia nada”. Los extraordinarios adelantos en salud, en investigación, células madre, ADN, tecnología, etc., requieren un cambio en la visión de la sociedad, y los que se quedan al margen, es porque no tienen sentido global, de lo que está pasando en el mundo. Este es el momento para que pensemos en las mujeres y los jóvenes, porque esa es la única manera de vencer la pobreza desde sus raíces.

Para la gente que ha sido pobre setenta años, es muy difícil incorporarse a la producción, al desarrollo, o al crecimiento, pero a esos jóvenes, esas mujeres que están surgiendo ahora, concederle la oportunidad del trabajo creador, es cambiar el mundo. La política es el arte de la conquista de poder. Quien esté en el poder te puede aumentar los impuestos, la pensión de la carrera universitaria, el currículo de la escuela, la dirección de la calle, cómo orientarse, si se sube de sur a norte o de norte a sur. La política se mete en el deporte, lo invade todo. Cuando uno se aísla de la política, ese espacio -porque no hay espacios vacíos- lo llena la política negativa. Uno tiene que estar en la política, porque la política es la base de la organización del estado. Las mujeres jóvenes tienen que estar en política. Aislarse de la política es como decir me voy a negar a respirar, porque la política es como el aire.

Usted y yo estamos sentadas aquí por razones políticas. Porque usted cree que yo le puedo decir alguna cosa interesante, y usted está trabajando para una idea interesante, y es política, las dos lo somos. Entonces, todo el que crea que el mundo puede ser mejor, es mejor si él(ella), hace política. Ese es mi mensaje, esa es mi vida y además, debo decir una cosa, da también satisfacción. Si la política se encamina desde una ideología y desde un accionar, da alegrías infinitas. Que van desde la sonrisa de una mujer que te dice, fui y me quejé porque me estaba dando golpes mi marido, o tú dices, hay una ley de seguridad social que me da salud. Yo creo que es duro para las mujeres, pero es mucho más hermoso hacerlo.

iKNOW Politics: ¿Qué tipo de influencia han tenido las redes y el trabajo en red en su trabajo? ¿Cree que son útiles? En ese contexto, ¿cuál es su opinión sobre iKNOW Politics?

Hace unos años fui convocada, por un conjunto de organizaciones, a ser parte de un panel sobre partidos políticos. Yo creo que la crisis de los partidos políticos se debe a que no se adaptan a la tecnología. Los partidos deben funcionar en red, los intereses deben estar en red. Yo creo en la tecnología, en las facilidades que nos da el mundo de hoy para, por ejemplo, conversar con tanta gente que no conocemos, o para que entren en mi blog, en mi página web. Entonces, tengo claro que esa es la vía moderna para comunicarnos. El poder acercarnos y conversar, creo que es muy valioso. Hay ya varias redes de mujeres, y creo el proyecto de iKNOW Politics del que ya me había hablado Keila Gonzales, del NDI, es fundamental.

iKNOW Politics: Y como comentario concluyente, ¿nos podría decir que tiene en agenda a futuro sobre los temas que hemos venido conversando?

Estoy organizando muchas de mis conferencias ya sea por escrito o virtualmente. Los temas tienen relación con partidos políticos. Participo también en un programa de educación ciudadana, porque mi impresión es que los problemas que tenemos en Latinoamérica, en particular en los partidos políticos, se deben a la falta de ciudadanía. Me dedico a esto con mucho afecto. Como parte de este programa colaboro en un espacio de radio, en una de las emisoras más destacadas del país, que cuenta con una audiencia extraordinaria. Ahí explicamos cómo ser una comunidad, cómo organizarse para resolver un problema, así como los grandes temas conceptuales. Enseñamos a la gente qué son las leyes y cómo se crean, y principalmente cómo empoderarse en cuantas ciudadanas y ciudadanos.

Frecuentemente soy invitada a dictar conferencias, a conversar con la gente sobre estos temas y en cualquier momento tendré que inmiscuirme en algunos aspectos del partido. Por ahora, estoy descansando, esperando ver como camina la cosa, y organizando un poco mi vida, porque es tanto lo que he militado y trabajado, que hay muchas partes de la vida de uno, que se van quedando en pedacitos y uno de repente siente que se debe sentar para armar como un rompecabezas. Juntar piezas, y repensar las cosas, porque yo te he hablado de las cosas en que he tenido éxito, y casi siempre olvidamos las cosas en las que hemos fracasado.