Resumen del debate virtual sobre la participación de las mujeres en la vida política en países en (post) conflicto: El rol de las mujeres en negociaciones de paz

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Diciembre 12, 2013

Resumen del debate virtual sobre la participación de las mujeres en la vida política en países en (post) conflicto: El rol de las mujeres en negociaciones de paz

iKNOW Politics organizó una discusión virtual sobre la participación de las mujeres políticas en países (post) conflicto y en negociaciones de paz, en árabe, inglés, francés y español. La discusión se mantuvo abierta durante 3 semanas y se recibieron contribuciones de 18 miembros sobre varios países, incluyendo Afganistán, Argentina, Chile, Colombia, la República Democrática del Congo, India, Iraq, Guatemala, Kenia, Kosovo, Marruecos, Namibia, Nicaragua, Nigeria, Irlanda del Norte, Ruanda, Somalia, Sudán, Sri Lanka, Siria y Uganda.

Este debate virtual se desarrolló entre el 10 de octubre  y el 6 de noviembre, 2013.

 

MENSAJE DE LANZAMIENTO:

“Poco importa el lugar de un conflicto, las mujeres deben ser siempre parte de la solución”, Michelle Bachelet

Las mujeres deben estar autorizadas a participar en negociaciones de paz y a ser parte de los procesos de transición tras un conflicto. Por el contrario, las mujeres son demasiadas veces ignoradas y apartadas, también sus voces y opiniones. Sin embargo, las decisiones tomadas durante estos procesos afectan a mujeres y niñas de forma concreta, así que ya es tiempo de reconocer el rol y la responsabilidad de las mujeres en los procesos de paz y en la construcción de países post-conflicto. A pesar de estas circunstancias, a lo largo de la historia muchas mujeres han sido capaces de dejar su impronta en procesos de transición hacia la paz que pueden servir de ejemplo a otras mujeres en el mundo.

P1: ¿Qué medidas pueden / deben establecerse para garantizar la participación política de mujeres en países post-conflicto?

P2: ¿Conoce algún caso en el que la participación de la mujer haya mejorado un proceso de paz?

P3: ¿Qué pueden hacer las mujeres políticas para garantizar su asiento en la mesa de negociaciones? ¿Qué cree que pueden ofrecer las mujeres en este tipo de situaciones?

 

Introducción

En los catorce años siguientes al término de la Guerra Fría, desde 1990-2004, se han registrado 60 conflictos en todo el mundo y las mujeres son las últimas en ser llamados a la mesa de negociaciones y siguen teniendo una participación minoritaria en las negociaciones de paz y seguridad, excepto en algunos casos como el de Irlanda del Norte, Guatemala, República de Somalia... etc. Pero, sin tener en cuenta las excepciones, las mujeres siguen recibiendo menos atención que los hombres en las negociaciones de paz, del desarme y de la reconstrucción post-conflicto.

En 2000 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la resolución 1325 sobre las mujeres y la paz y la seguridad para reafirmar el importante papel de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos, negociaciones de paz, consolidación de la paz, mantenimiento de la paz, la respuesta humanitaria y en reconstrucción post-conflicto. También hace hincapié en la importancia de la participación equitativa de la mujer y la plena participación de sus esfuerzos para el mantenimiento y promoción de la paz y la seguridad. Esta resolución insta a todos los agentes para aumentar la participación de la mujer e incorporar la perspectiva de género en todas las iniciativas de paz y seguridad de las Naciones Unidas[1].

Resolución 1206 de la ONU, recientemente aprobada en 2013, llama la atención sobre la importancia de un enfoque integral de la justicia de transición en los conflictos armados y las situaciones posteriores a los conflictos, que abarca toda la gama de medidas judiciales y no judiciales, y expresa su intención de emplear, en su caso, todos los medios a su alcance para garantizar la participación de las mujeres en todos los aspectos de la mediación, la recuperación después de los conflictos y la consolidación de la paz[2], entre otras disposiciones. Sin embargo, la aplicación de estas resoluciones por los firmantes es todavía lenta si no existente. Las mujeres siguen siendo principalmente las víctimas de los conflictos, sus voces no son escuchadas aún después de los hechos y sus necesidades a menudo ignoradas en los países que salen de conflictos.

Actualmente existen conflictos que están en proceso de negociación para la paz y se puede observar la ausencia de las mujeres como en los procesos de paz en el País vasco,  el conflicto entre Marruecos y el Sahara o el conflicto de Siria[3]. La participación de la mujer en la política y en las negociaciones de paz está muy condicionada por la naturaleza de la situación posterior a un conflicto. En situaciones posteriores a los conflictos, como Liberia y Ruanda, las mujeres que desempeñaron un papel clave - formal e informalmente - en la resolución de los conflictos fueron capaces de obtener un papel formal en las negociaciones de paz. Mientras que en un contexto como el de Irak, la representación y la participación de las mujeres sigue siendo cuestionada debido a la situación de seguridad y el aumento de la violencia sectaria y opiniones religiosas extremas. Las mujeres que quieren participar activamente en las negociaciones formales de paz tienen que ser nominadas por sus partidos políticos[4].

 

Las mujeres deberían tener las mismas oportunidades que los hombres para representar a sus países en todos los foros internacionales en los que se aborden estas cuestiones y, en particular, en las sesiones que se celebren dentro del sistema de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad, así como en todas las conferencias de la paz. También los gobiernos deberían tomar las medidas necesarias para facilitar esta participación a través de medios institucionales y educativos, prestando especial atención al marco político que convierte a las mujeres en participantes relevantes en los países en conflicto. Las mujeres tienen que tener un papel estratégico a lo largo de todo el proceso de paz, desde las negociaciones y los acuerdos de paz hasta la reconstrucción política y económica del Estado y de su estructura social. La participación de las mujeres puede garantizar la aplicación de una perspectiva de género en las decisiones de negociación de paz[5].

A continuación encontrará las contribuciones de nuestros miembros a este debate, dividido por las preguntas que se plantearon en lo que respecta a la participación política de las mujeres en los países que salen de un conflicto y su papel en las negociaciones de paz.

 

 

P1: ¿Qué medidas pueden / deben establecerse para garantizar la participación política de mujeres en países post-conflicto?

En esta sección hemos registrado sugerencias de nuestros miembros sobre el tema de las medidas para garantizar la participación política de las mujeres en los países que salen de conflictos:

 

“Las medidas serían la implementación de legislación al respecto y la lo importante la participación de las mujeres se los gobiernos locales[6].”

 

“Medidas de acción positiva, como parte de las políticas de estado a favor del desarrollo humano de las mujeres en cada país, la reducción de trabas para ello y el control del estado  y ciudadano para su cumplimiento. Las cuotas de género con el no reconocimiento de instituciones que no cumplan las cuotas, la promoción de liderazgos, el apoyo financiero,  considero entre otros, imprescindibles[7].”

 

“Con el fin de asegurar la inclusión de las mujeres en los procesos de construcción de paz tras un conflicto así como su participación en los procesos políticos, es importante diseñar en primer lugar unos parámetros de inclusión así como cumplir con las regulaciones y normas que permitan la inclusión femenina. Las Naciones Unidas tienen una responsabilidad histórica en hacer que el contexto que se dé tras un conflicto sea adecuado para la participación de la mujer. Es evidente que esto ha fallado en muchos estados tras un conflicto como son los casos de Sudán y Congo o Somalia. Hace falta que haya control en la incorporación de las mujeres así como medidas de acción positiva. Los actores del panorama internacional, y en particular las Naciones Unidas, no deberían apoyar un proceso de paz que no incluya a mujeres[8]… y me gustaría añadir un punto que creo que es fundamental para la inclusión efectiva y posible de las mujeres, que es la cuestión de la financiación. Las mujeres políticas tienen que estar capacitadas económicamente con el fin de competir con los hombres con un pie de igualdad. La falta de financiación y la pobreza de las mujeres reducen la capacidad que puede traer más mujeres a la mesa de negociación. Sabemos que la pobreza tiene un rostro femenino y sin abordar las cuestiones de las disparidades económicas  no podemos utilizar eficientemente el estilo y la estructura de las mujeres en la política o los procesos de paz. 

Debemos adoptar o adaptar las estrategias específicas que pueden garantizar la financiación y el apoyo a la inclusión de las mujeres. Sin la ayuda económica solida las mujeres no pueden competir en un entorno desigual donde la riqueza está monopolizada fundamentalmente por los pocos que son, de hecho, sobre todo los hombres. 

Además de la necesidad de la voluntad y la acción afirmativa, las fuentes seguras de financiación deben ser garantidas para las mujeres. 

Esperamos que la financiación podrá ser considerada como el punto principal en la inclusión de las mujeres en los procesos políticos en general y teniendo en cuenta la máxima atención por parte de los actores internacionales de la ONU y otros[9].”

 

“Garantizar la participación política de las mujeres en los países que salen de un conflicto implica comenzar de nuevo. Muchos países en conflicto ya tienen una baja participación política de las mujeres o el papel de la mujer en la política es insignificante. Lo que es importante es la posición de la mujer en la situación pre-conflicto, ya que eso puede actuar como un trampolín para un compromiso político más activo después de los conflictos. Además, “post- conflicto” puede ser un símbolo de “nuevo” y “revolucionario”. Se puede crear nuevas oportunidades para que las mujeres afirmen su lugar legítimo en el campo político. Sin embargo, la participación política de las mujeres, a pesar de sus grandes contribuciones para lograr la estabilidad, no puede ser garantizada, si dejamos los mecanismos en las manos de los hombres. Es después de todo, un fenómeno histórico que una vez lograda la paz, las mujeres serán redirigidas a la cocina. Las mujeres deben crear oportunidades y aprovechar las oportunidades existentes posteriores a los conflictos para establecer sus bastiones políticos; deben lanzar las redes de mujeres y organizaciones de mujeres; deben aprovechar las oportunidades para desafiar a los sistemas legales sesgados por género y revisar las leyes y políticas; deben aprovechar el impulso para estar listas con su paquete de demandas y asegurar que las mujeres líderes fuertes están presentes para tomar esas adelante[10].”

 

“Mientras que la presencia de las mujeres en las mesas de toma de decisiones durante los esfuerzos de reconstrucción después de los conflictos ha sido históricamente ausente o marginal, hoy en día un número creciente de mujeres y grupos de mujeres se están dando cuenta de la importancia de su participación activa y su contribución al proceso de paz. Una medida importante que las mujeres utilizan para garantizar su presencia es haciendo campaña para la aprobación de las cuotas de género, tanto en los gobiernos de transición, así como a los gobiernos de nuevo desarrollo, en particular los órganos legislativos. Estas cuotas han ayudado a las mujeres a expresar sus demandas e intereses durante el proceso de reconstrucción en países como Afganistán, Ruanda y Uganda, entre otros. 

Sin embargo, esas adopciones de cuotas de género se atribuyen más a los esfuerzos de los organismos internacionales y regionales de las Naciones Unidas, y menos a la presión y esfuerzos de los movimientos y organizaciones de mujeres nacionales. Mientras que la comunidad internacional juega un papel clave en la adopción de tales medidas en los países que salen de un conflicto, es importante reconocer también los esfuerzos de las mujeres, y la medida en que sus esfuerzos fueron apoyados por las organizaciones de base y la sociedad civil, en lugar de meros medidas de arriba abajo según lo recomendado por los organismos de la ONU y otros. De hecho, ha sido debido a la ayuda interna para las mujeres en procesos de paz que las acciones de las mujeres en la mayoría de los lugares se han incrementado siguiente a la adopción de cuotas. 

Para un análisis de los actores y factores que merecen nuestra atención en la adopción de cuotas de género en contextos de posconflicto, recomiendo el artículo de reciente publicación: "Gender Quota Adoption in Postconflict Contexts: An Analysis of Actors and Factors Involved" de Mona Tajali, en el Diario de la Mujer, Política y políticas (solamente en ingles): http://www.tandfonline.com/action/cookieAbsent # UngD4HBwpQI[11].”

 

“El marco constitucional colombiano eleva la paz como derecho fundamental y como deber de obligatorio cumplimiento así como hace suya la incorporación de los principios derivados de los instrumentos internaciones de protección de derechos humanos. En ese marco, aquellos relativos a la participación de las mujeres en los procesos de negociación, consolidación y mantenimiento de la paz, la reconstrucción post-conflicto y su contribución al desarrollo, resultan imprescindibles en el horizonte de comprometer -para su consecución- la acción del Estado y las formas de organización, acción y expresión de la sociedad civil.

 En desarrollo a lo anterior Colombia cuenta con un amplio marco normativo y de política pública en donde se hace explícito el deber del Estado de proteger los derechos de las mujeres de las afectaciones derivadas del conflicto armado, así como garantizar escenarios de participación efectiva en la construcción de la paz, no obstante la persistencia de brechas importantes en su implementación, así como de expresiones de discriminación y violencia estructural contra las mujeres en los espacios públicos y privados.

 Con base en lo anterior, de acuerdo con su mandato de apoyar la participación de las mujeres en la resolución de conflictos y la construcción de la paz, de acuerdo con las Resoluciones  1325 , 1820, 1888 y 2106, el Sistema de Naciones Unidas en Colombia –SNU- en respuesta a las solicitudes hechas por de la Mesa de las Conversaciones y las Comisiones de Paz del Congreso de Colombia, ha venido apoyado procesos de consulta ciudadana sobre los ejes del acuerdo para el fin del conflicto, y para tales efectos, ha  promovido y garantizado una amplia participación y representación de las voces de las mujeres  en dichos espacios[12].”

 

Guatemala es un país donde apenas tenemos 16 años de haber firmado la paz o mejor dicho la tregua de la guerra, las medidas para establecer o garantizar nuestra participación están dando pasos buscando en el congreso de la república de Guatemala que se apruebe un acuerdo que garantice las cuotas de participación política de las mujeres y éste aún no ha sido aprobado. En Guatemala como en muchas partes del mundo, las mujeres ocupamos niveles de participación incipientes que no permiten realmente decir que tenemos espacios de participación política reales. No quiero dejar de hacer mención que todos los días las mujeres de mi país contribuimos socialmente, pero aún no hablamos de medidas efectivas, por eso ONU MUJERES en Guatemala busca vincularlo con resoluciones tales como la 1325 y la última 2106 donde se enfatiza la participación política de las mujeres, paz y seguridad y estas considero que deberían cobrar vigencia en términos reales[13].”

 

“Creo que los grupos de mujeres deberían ser fortalecidos; grupos como el llamado Umu Ada [en Nigeria]. Este grupo está formado por mujeres del pueblo. Algunas están casadas fuera del pueblo y algunas en el pueblo. Algunas no están casadas, otras están divorciadas o son madres solteras y mantienen así un lugar en la casa de sus padres. Las edades van desde los 25 hasta las mujeres más mayor nacida en el pueblo. Las mujeres de más de 60 son las más respetadas al no estar moralmente corrompidas y al ejercer como madres para muchos. La abuela de mi exmarido era así; venía de un pueblo llamado Olokoro pero se casó con un hombre de Umuobutu. Así que aunque no era del lugar, era muy respetada. Su consejo para un conflicto tribal fue recibido como la pauta a seguir. ‘Da’, como era conocida cariñosamente, era respetada por su sabiduría, conocimientos y saber hacer poniendo paz. Desgraciadamente murió a los 130 años. Estoy convencida de que aún existen mujeres ejerciendo roles tal que ese y que deberían ser tenidas en cuenta. Aunque los grupos Umuada se han corrompido hasta cierto punto, con un poco de guía y consejos creo que estos grupos pueden asegurar la paz. Después de todo, se trata de sus maridos, hijos, hermanos, padres, familiares, etc.[14]

 

“En el Perú se vivió un conflicto armado  extremo entre 1980 y 2000. La institucionalidad y organización de la población y los líderes que no se identificaron con el grupo Sendero Luminoso o con el que representaban los militares fueron arrasados. Post conflicto se formó la Comisión de la Verdad y Reconciliación, encargada de investigar y documentar lo ocurrido para darlo a conocer en la población y que la historia no se repitiera así también, para que las víctimas fueran compensadas. En esta comisión participó una conocida  política de entonces. Aunque en un inicio la participación organizada de las mujeres sobre todo víctimas fue casi inexistente, a raíz del sufrimiento profundo que había dejado esta guerra, en las zonas afectadas surgieron liderazgos para la reconstrucción. El apoyo de ONGs y otras ha sido importante para la conformación y desarrollo de organizaciones de mujeres para el desarrollo en este nueva etapa, las cuales no hay duda han mejorado y cada día inciden en el mejoramiento del proceso de pacificación. Es grato apreciar que las mujeres, mitad de la población, toman participativamente cada vez más decisiones que afectan sus vidas.

También cientos de conflictos sociales de envergadura están vinculados en los últimos años con la explotación minera y los intereses de los pueblos afectados de mi país. Últimamente se han formado mesas de negociación para su solución pero no incluyen explícitamente a organizaciones de mujeres, lo cual es una grave falencia[15].”

 

“En sociedades donde el abuso de derechos humanos sea en forma de persecución política u opresión ciertas prácticas constituyen un abuso.  Este es el caso especialmente con relación a violaciones contra la mujer, sean estas domésticas o públicas.  Para crear el cambio y construir los fundamentos de compresión y respeto por los derechos humanos, se requiere un proceso largo e integral.  Requiere también liderazgo político, legislación fuerte y mecanismo efectivos para obligar su cumplimiento, junto con amplios programas de educación y de elevación de conciencia en la comunidad y en las instituciones religiosas, las escuelas y los sitios de trabajo, y también en los medios.

Los desafíos post conflicto son grandes; en el periodo después de la guerra, las sociedades y los líderes políticos suele tener la oportunidad no solo para reflejar sobre la devastación causada por la guerra y las violaciones de los derechos humanos, sino pueden comprometerse también a encontrar políticas y valores para prevenir contra el resurgimiento de atrocidades. Muchas veces, grupos de la sociedad civil son más fácilmente movilizados y comprometidos con la tarea de corregir errores del pasado,  por tanto el rol de la mujer es clave por ser la actora en situación de mayor vulnerabilidad.

Las políticas y los mecanismos jurídicos internacionales continúan avanzando en favor de la inclusión de las mujeres.  Los gobiernos nacionales, las organizaciones multilaterales, las instituciones financieras y los organismos regionales reconocen la importancia de la participación de las mujeres en todos los niveles de los procesos de paz.  Estas políticas garantizan la rendición de cuentas por parte de los gobiernos y el respecto de la inclusión de las mujeres en procesos de paz [16].”

 

“- El uso de cuotas garantiza la representación de las mujeres en los procesos políticos; 
- Los acuerdos de pre-negociación deben incluir la condición de que las mujeres deben ser incluidas en las discusiones con el fin de legitimar el proceso político y el acuerdo resultante ya que las mujeres representan una gran proporción de la población; 
- Las actividades sostenidas de promoción de las OSC y otros grupos de apoyo para incluir a las mujeres; 
- Alguien aquí mencionó que la ONU no debe aceptar participar en discusiones que no tienen una representación adecuada de las mujeres. Estoy de acuerdo con esto. Además, las Naciones Unidas deben dar ejemplo e incluir mujeres en sus equipos de mediación, es decir, predicar con el ejemplo; 
- Como se ha mencionado, la prestación de apoyo técnico y financiero a las mujeres sin duda facilitará su participación en las negociaciones de paz. El apoyo técnico puede ser proporcionado por los expertos. El apoyo financiero es importante, especialmente cuando los lugares de celebración de las negociaciones de paz están lejos y costoso y por lo tanto puede ser demasiado caro para las mujeres a asistir; 
- La provisión de seguridad para las mujeres, por ejemplo, en un contexto como el de Irak, donde hay denuncias de asesinatos, asesinatos de políticos, hay que contratar personal de seguridad para sí mismos y, a veces a sus familiares; 
- Por último, a partir de conversaciones con las mujeres políticas, la creación de redes es importante, así como el conocimiento de las informaciones más recientes. Una gran cantidad de las negociaciones de paz se concluyó antes que las partes interesadas se sientan a la mesa. Las decisiones se toman “en los pasillos”, visados y formalizadas en la mesa. Las mujeres tienen que entender las reglas del juego, que por desgracia se basa en connotaciones masculinas, y necesitan identificar aliados masculinos que apoyan el empoderamiento de las mujeres. Con el tiempo, estas reglas cambian a medida que más mujeres se involucren en la política y son capaces de influir en los procesos para dar lugar a decisiones que apoyen el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género[17].”

 

P2: ¿Conoce algún caso en el que la participación de la mujer haya mejorado un proceso de paz?

 

“Las mujeres somos por naturaleza las mediadoras de conflictos, las componedoras y las que siempre estamos a la búsqueda de la paz y la armonía. Es por ello que estoy convencida de que en la medida en que haya más mujeres en política, la historia de los conflictos será distinta. En Nicaragua tenemos la dicha de tener aún con vida a una gran mujer que logró ser presidenta de este país poniéndole fin a una guerra de casi más de 10 años y con miles y miles de muertos. Ella como mujer logró entablar un diálogo de paz y brindó a un pueblo dolorido la oportunidad de volver a nacer, de volver a soñar. Esta mujer devolvió la fe y la esperanza a todo un pueblo, y envió un mensaje al mundo entero de que sí se podía lograr la paz. Sé que tal vez se dieron muchos factores que ayudaron a que esto fuera posible, pero estoy convencida que el sólo el hecho de ser una mujer, una esposa y madre conmovió y logró que hombres y mujeres lucharan con fe y esperanza para logar la paz en nuestro país y que no continuáramos matándonos unos con otros. Por ello Nicaragua se siente orgullosa de haber tenido a Violeta Chamorro como presidenta[18].”

 

“En Liberia, debido a la presencia de las mujeres en las negociaciones de paz, un acuerdo de paz se firmó y se incluyó en el acuerdo de paz el lenguaje del equilibrio de género en las instituciones de gobierno[19].”

 

“En algunos países, las mujeres han tomado medidas audaces para contribuir a las negociaciones de paz, como en Kenia, Uganda, Ruanda, Namibia, Somalia, etc… Históricamente las mujeres han desempeñado un papel destacado en las negociaciones de paz entre los diferentes clanes, familias y comunidades. Existen numerosos estudios sobre el tema y algunas organizaciones han sido establecidas recientemente para entretener a esta materia (por ejemplo: la Global Network for Women Peacebuilders). [20]

 

“La experiencia definitivamente enseña que las mujeres han participado decididamente en el desarme real. Hay muchos ejemplos entre estos.

En la India,  en el estado nororiental de Manipur, más de 10 mil personas han muerto como consecuencia de la violencia armada.  La Red de Mujeres de Manipur, supervivientes de las armas, fue creada por las mujeres para cicatrizar las heridas causadas por la violencia armada en su comunidad.  La Red patrocina la educación y brinda apoyo a los/las hijo/as de las supervivientes y crea conciencia sobre los efectos de la violencia armada en la comunidad.

Reformas del sector de seguridad:

En el conflicto en Liberia, la unidad de policía indivisa de la India formada íntegramente por mujeres, ha sido un éxito, razón por la cual sus seis meses iniciales de despliegue fueron extendidos a un año completo de servicio.  Las mujeres forman parte de la reserva central de política de la India y han ganado experiencia en los conflictos de Kashmir y el nordeste de la India.  La unidad ha ofrecido carpas a las cadetes de policía de Liberia y también han efectuado redadas antinarcóticos. La jefa de la unidad, Seema Dhundia, señalaba que su presencia ha resultado en un incremento del número de voluntarias liberianas para las fuerzas nacionales de seguridad[21].”

 

“Las mujeres aunque en los dialogos de Paz no califiquen como actoras directas,  la historia da cuenta que se las han ingeniado para participar creativamente y con iniciativas que mejoran los procesos. Por ejemplo en Sri Lanka, Uganda, Kosovo, Chile y Argentina propusieron las Comisiones de la Verdad y no pararon hasta ser escuchadas e hicieron parte de esas comisiones. De igual manera está sucediendo en Colombia, mi país[22].”

 

“Que la sociedad debe tener memoria fotográfica de la participación de la mujer atravesó de la historia, como en Colombia, grandes mujeres en la historia nuestra, Manuela Beltran y Policarpa Salavarrieta. Espero que la nuevas políticas nos incluyan en sus procesos, eso esperamos en el proceso de paz en Colombia que la mujer se haga participe[23].”

 

“[En Somalia] alrededor de 1,000 jóvenes de entre 18 y 25 años han sido rescatados de la milicia Al Shabbab por miembros de la SWA después de haber expresado su interés en dejar el grupo. En la guerra civil de Somalia, las mujeres se encontraron a sí mismas en el centro de conflictos entre hijos, maridos y familiares. Las conferencias para la construcción de la paz en Somalilandia, Borama y Sanaag (1993) así como Hargeisa (19956) no habrían tenido lugar sin la presión colectiva por parte de mujeres abogando por que los más mayores interviniesen para acabar los conflictos. La asociación de mujeres de Merca IIDA inició en 2007 la llamada Agenda de Mujeres Somalienses, poniendo en contacto a las mujeres exiliadas con aquellas presentes en el país. La red de Mujeres Pioneras por la Paz y la vida, conocida como HINNA, se convirtió en pionera de la paz organizando campañas y utilizando su reputación para intervenir en las milicias y señores de la guerra y diluir tensiones en momento críticos en Mogadiscio. En la conferencia de Arta en Yibuti y en la de Mbgathi en Kenia, las mujeres marcaron el camino con su participación y representación[24].”

 

P3: ¿Qué pueden hacer las mujeres políticas para garantizar su asiento en la mesa de negociaciones? ¿Qué cree que pueden ofrecer las mujeres en este tipo de situaciones?

 

“Las mujeres deben empoderarse y participar. Las mujeres, desde nuestra visión de género, tenemos una distinta perspectiva y de esa forma viabilizamos los términos de conflicto humanizándolos desde nuestro instinto. Como un argumento podemos agregar que  la inclusión de la mujeres en los procesos de paz no solo obedece a lo jurídico, a lo legislado, es una cuestión de derecho a estar participando en el proceso, ya que la importancia se basa en que nosotras, las mujeres, intervenimos sosteniendo desde la temática del género, la igualdad y las agendas locales, por lo que la participación de las mujeres constituye un requisito para el empoderamiento en la construcción de esta sociedad democrática, fundamentada en los procesos de igualdad, justicia, derechos, en la hora de gestar los procesos de paz[25].”   

 

“En política, las mujeres tienen que hacer un esfuerzo adicional para demostrar su más valía y capacidad política a sus propios partidos políticos y al público. 

- Hay fuerza en los números de modo que se necesita una gran cantidad de cabildeo y abogacía por las mujeres políticas y el apoyo de las mujeres activistas y los aliados masculinos; 

- Redes de comunicación y una comprensión de la dinámica del contexto político para aprovechar las oportunidades en el momento oportuno, es decir, hablar de las cuestiones relacionadas con el proceso de paz. Esto aumenta la visibilidad de las mujeres en la política; 

- Presentación y defensa de las cuestiones que abordan las necesidades de los diferentes segmentos de la población y no sólo a las cuestiones de la mujer; 

- Utilizar los medios de comunicación. Las mujeres deben tener contactos con los medios y trabajar con ellos para asegurarse de que obtienen cobertura para sus esfuerzos de consolidación de la paz. 

Las mujeres tienen mucho de sustantivo a ofrecer en los temas que se discuten y se incluyen en los acuerdos de paz, lo que impulsará los procesos de consolidación de la paz y la construcción del Estado. La inclusión de las mujeres es de importancia crítica[26].”

 

“Garantizar un asiento para las mujeres en la mesa de negociación implica ante todo tener ese asiento. Y somos conscientes de que muy pocas mujeres ocupan ese puesto. La ocupación de ese asiento todavía no significa que sea sostenible y que las mujeres futuras seguirán ocupando ese puesto. Sigue siendo una batalla, una lucha para obtener el derecho para ese asiento. Las cuotas pueden ofrecer a veces una solución: una solución frágil. Las cuotas pueden, por un lado, ayudar a las mujeres a obtener ese puesto, pero por otro lado, pueden ser utilizadas como un regalo, como un símbolo para ejercer lealtad. Así que, ¿cuál es la solución para que las mujeres tengan su asiento y permanecieren en él?

A menudo hablamos de género, pero no comprendemos un enfoque de género a las situaciones. El objetivo sigue siendo demasiado en las mujeres que las soluciones fallan a ser comprensivas con las necesidades de hombres y su participación. En otras palabras: para asegurar que las mujeres ocupan un asiento en los comités de paz, es crucial que los hombres deben participar más activamente que las mujeres en la promoción de la participación de las mujeres. No es sólo la idea errónea de que el género es igual a "las mujeres" que ha creado demasiados retrocesos, sino que también es la monopolización de las mujeres en ese campo que crea la resistencia de los hombres a aceptarlo como una verdadera herramienta de igualdad.

Para garantizar la emancipación de la mujer y la igualdad de representación, la emancipación masculina es, de hecho, la clave, si no seguimos corriendo en círculos. Tiempos de cambio requiere cambiar las percepciones. Iniciativas para y por las mujeres no son la solución.

En resumen: para garantizar el éxito y la SOSTENIBILIDAD de la posición de las mujeres en la mesa de negociación, el objetivo principal debe ser de asegurar que la idea viene de los hombres, hombres que entienden, están abiertas y tienen como objetivo trabajar juntos de una manera equilibrada entre los géneros. Lo que las mujeres pueden hacer es dirigir la agenda de género con un nuevo enfoque, un enfoque en el que los hombres también encontrarán su lugar. Centrarse en cómo tener los hombres a bordo.

Y, por supuesto, las mujeres pueden seguir avanzando mujeres capaces en la mesa de negociación, proporcionar capacitación y consultoría y el uso de su red y la organización para conseguir la mejor candidata para el trabajo.[27]

 

“Bajo el  contexto anterior y a propósito del desarrollo de la Mesa de Conversaciones en torno a los ejes del “Acuerdo General para terminar el conflicto y construir la paz estable y sostenible" firmado entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC -EP ), el  proceso de paz y transición en Colombia es una oportunidad única para abordar las causas estructurales de desigualdad y discriminación explicativas de la emergencia violenta de los conflictos, y en consecuencia, una oportunidad para posicionar que la agenda de las mujeres en el marco del proceso no sólo es central por el impacto que el conflicto armado ha traído para el ejercicio de sus derechos humanos, sino que sin ellas se compromete tanto la legitimidad del proceso mismo como la sostenibilidad de los acuerdos, habida cuenta de su contribución histórica en la construcción de la paz.

 La  participación de la mujer en estos espacios de consulta ciudadana, sustentada en  su experiencia histórica en la construcción de la paz y la reconciliación a lo largo de todo el país, demuestra la capacidad de las mujeres de aportar soluciones pacíficas concretas al conflicto armado, no obstante que, dicha capacidad contraste con el hecho de que el abordaje de las cuestiones de género y de derechos de las mujeres no hayan sido parte de la agenda de la Mesa de Conversaciones y por lo tanto no hayan sido un asunto prioritario dentro de los acuerdos parciales alcanzados a la fecha.

 Por ello y tras el papel activo de las Naciones Unidas en los foros(nacionales que se han realizado en el País) de consulta con la sociedad civil para asegurar la representación y la participación de las mujeres, las organizaciones de mujeres luego de elevar consultas a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, propusieron a ONU Mujeres apoyar la organización de una Cumbre en la que mujeres de diversas procedencias regionales, posturas políticas y experiencias en la construcción de paz y de acciones de neutralidad activa en relación con el conflicto, tuviesen la oportunidad de dialogar y construir propuestas en torno a los retos que se deben enfrentar ante un eventual escenario post-acuerdo de terminación del conflicto armado.

 ONU Mujeres  en coordinación con la Oficina del Coordinador Residente y Humanitario, compartió esta solicitud al conjunto de Agencias del Sistema de Naciones Unidas en Colombia  y se comprometieron con el acompañamiento a la realización de la Cumbre como una iniciativa propia de las organizaciones de mujeres, esto en el marco de los criterios de trabajo que rigen su acompañamiento a procesos de construcción de propuestas en torno a la paz y el postconflicto, referidos al respeto por los principios de imparcialidad, diversidad y pluralismo.

 La Cumbre de las Mujeres retomara los aportes que éstas  han hecho a los 5 puntos de la  agenda de la mesa de conversaciones entre el Gobierno Colombiano y la FARC tanto en los Foros Nacionales (agrario, participación, drogas ilícitas) como en las mesas regionales convocadas por las Comisiones de Paz del Congreso, en virtud de  presentar propuestas en torno a los retos y mecanismos de refrendación, implementación y verificación de los acuerdos alcanzados en materia de desarrollo agrario integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de drogas de uso ilícito y víctimas. En este sentido las mujeres, esperamos contribuir no sólo al actual proceso, sino aportar insumos propositivos ante una eventual mesa de conversaciones con el ELN (otra organización guerrillera).

 En América Latina y el Caribe hay algunos avances en la inclusión de la mujer en los procesos de paz; sin embargo, hay un desconocimiento general de la resolución del Consejo de Seguridad que promueve esta participación femenina en la prevención y solución de conflictos[28].”

 

“En el plano internacional [la Republica Democrática del Congo] está clasificado entre los países post- conflicto, pero el conflicto armado continúa todavía en el Oriente, uno conflicto que la RDC está decidido a terminar con la ayuda de la SADC y de las Naciones Unidas. La participación política de la mujer parecía muy leja, porque la guerra hizo un gran obstáculo para la reconstrucción de nuestro país, pero la mujer no cruzó sus brazos, aunque ausente en las negociaciones políticas, continuó haciendo su vestíbulo, hablando para poner fin a las atrocidades en el Este, y habló en voz alta garantizando su lugar en la gestión del país. Fueran muchas las estrategias y acciones que se tomaron para alcanzar el poder político. Las mujeres congoleñas ganaron la apuesta, estando en gran medida en las consultas organizadas por el Presidente Nacional de la República, quien manifestó de manera clara al menos 30 % de la participación de las mujeres en todas las instituciones, así como reservar un asiento para cada una en tres mujeres. Una gran victoria sobre la larga lucha que las mujeres congoleñas llevaron en años[29].”

 

“Las mujeres deben aprender a trabajar juntas… para llegar al consenso entre ellas antes de tratar con hombres. Los hombres no siempre dictan el tono por sus capacidades financieras, así que debemos trabajar los números y de este modo conseguiremos que los hombres vengan a nosotras. Debemos empoderarnos las unas a las otras, así podremos tener cierto grado de independencia cuando los hombres quieran dominarnos. Nuestra energía debe venir de nuestro compromiso para con lo que es bueno, de nuestra pasión como madres e hijas para asegurar la prevalencia de la justicia. Sólo así podremos hablar en las mesas de negociaciones.  Más importante aún, debemos poner lo mejor de nosotras mismas. Las mujeres que enviemos deben ser inteligentes y a ser posible más inteligentes que los hombres. Son las que tienen que ser capaces de mantener su posición [30].”

 

“Las mujeres políticas deben buscar tener liderazgo en la población y ser representantes de los derechos de las mujeres y/o mediadoras con su apoyo, más aún si tienen cargos públicos, afrontando los obstáculos que le pueden poner (amedrentamiento machista, falta de financiamiento, acoso político…)…aun cuando las mujeres políticas sean mediadoras y busquen sensibilizar a las partes (estado, empresa, población) unas con otras para ayudar a una mejor comprensión y solución de problemas, insistirán en la afectación del conflicto en los intereses de las mujeres y en su participación como garantes del cumplimiento de los acuerdos[31].”

 

“La cuestión debería ser realmente cómo la comunidad internacional, las Naciones Unidas y otros pueden ayudar a las mujeres a encontrar su sitio en las negociaciones de paz así como en la vida política tras un conflicto. Un sistema de rendición de cuentas así como acciones de afirmación positiva son cruciales; cuando el CPA de Sudán empezó hubieron promesas que incluían a las mujeres, y cuando las negociaciones empezaron las mujeres fueron dejadas de lado y se impidió su participación. Esto ha pasado en casi todas las negociaciones de este tipo en todo el mundo, y las mujeres han dicho que las Naciones Unidas les han fallado al no abogar por sus derechos… Todo esto son productos de nuestra mentalidad masculina que también afecta a instituciones internacionales, así que es imperativo el señalar la importancia de la inclusión de las mujeres para avanzar hacia una mejor representación y participación. En este sentido se deberían explorar nuevas estrategias y formas de hacer que puedan asegurar una representación justa[32].”

 

“La igualdad de género en la participación política es un camino hacia el desarrollo, por tanto para la buena gobernabilidad y la democracia.  El papel protagónico de la mujer es clave, pues incluye su empoderamiento para la protección de los derechos humanos las mujeres y trabajando por la prevención de la violencia sexual… mediante programas económicos, entre otros[33].”

 

Conclusión

Se acordó mayoritariamente que, si bien algunas medidas legislativas, como las cuotas, las políticas estatales y las resoluciones de la ONU, son necesarias para garantizar a las mujeres un asiento en la mesa de negociaciones, se acordó también que las mujeres que viven en sociedades dominadas por los hombres no pueden esperar que estas medidas sean  entregues en bandeja de plata. Las mujeres tienen que imponerse, no sólo como mediadoras, sino como proveedoras de soluciones a los conflictos, sino que necesitan para hacer que sus voces sean escuchadas y se convierten en actoras en el proceso de reconciliación. Tienen que insistir en su participación en la mediación de conflictos para garantizar los intereses de las mujeres y otros grupos vulnerables y tergiversados.

En cualquier caso, las mujeres también necesitan ayuda de la comunidad internacional a través de la rendición de cuentas y la acción afirmativa. Es necesario que exista un fuerte compromiso internacional con la participación de las mujeres en las negociaciones de paz. La participación de las mujeres debe ser obligatoria como garantía de la igualdad del proceso de paz.

Uno de nuestros miembros mencionó que con el fin de garantizar la emancipación de la mujer y la igualdad de representación, la emancipación masculina es, de hecho, la clave; que los nuevos tiempos requieren perspectivas cambiantes y con el fin de garantizar el éxito y la sostenibilidad de la situación de la mujer en la mesa de negociación, es necesario que este cambio viene de los hombres, los que entienden y tienen como objetivo trabajar juntos y junto a las mujeres de una manera equilibrada entre los géneros. Es una cuestión de cambiar la mentalidad no sólo imponer la legislación.

A lo largo de la historia ha habido muchas mujeres que han mejorado o incluso han llevado el proceso de paz en sus países. Su papel ha sido muy valioso y una inspiración para las mujeres de todo el mundo. Sabiendo esto, las mujeres deben trabajar juntas, ofrecer capacitación y consultoría y el uso de sus redes y organizaciones a conseguir la mejor candidata para el trabajo, para preparar a las mujeres para conducir. También deben cambiar las mentes de los hombres, lo que demuestra que las mujeres son tan capaces y que sus voces deben ser escuchadas.

¡Por último, muchas gracias a todos los participantes!

 




Tipo de recurso: 
Autor: 
iKNOW Politics
Año de publicación: 
2013