Las mujeres en la política y los medios de comunicación

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Las mujeres en la política y los medios de comunicación

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Contexto

“La prensa fue tan amable como sabía serlo. Tenía buenas intenciones e hizo todo para nosotras, siguiendo el modo que conocía. No podíamos pedirle que hiciera más de lo que sabía”. [Risas] — Susan B. Anthony, 1893

Susan B. Anthony estaba familiarizada con los métodos de la prensa. Lo/as periodistas ridiculizaban implacablemente el movimiento por el sufragio femenino [1]. Al avanzar rápido hasta mas de un siglo después, se observa que las mujeres en la política siguen enfrentándose a un trato mediático sesgado, sexista y discriminatorio. Las investigaciones de las últimas décadas revelan que las mujeres en la política siguen en situación de desventaja por lo que respecta a su representación en los medios de comunicación.

A menudo, cuando lo/as reportero/as tratan de mujeres en la política, usan términos que enfatizan los roles tradicionales atribuidos a las mujeres y se centran en su apariencia. Con ello, perpetúan estereotipos acerca de las mujeres políticas, mostrándolas débiles, indecisas y emotivas. A veces incluso, responsabilizan a las mujeres políticas de las acciones de otro/as, como sus hijo/as o esposos, mientras que rara vez aplican los mismos estándares a los hombres políticos [2].

Un estudio de la Unión Interparlamentaria sobre la violencia contra las mujeres parlamentarias estipula que los medios de comunicación pueden perpetuar rumores y comportamientos misóginos. El estudio de la encuesta reveló que el 27,3% de las diputadas participantes declararon que los medios de comunicación tradicionales habían publicado imágenes o comentarios muy despectivos, o con carga sexual, sobre ellas. Cuando se les preguntó sobre imágenes o comentarios difundidos a través de las redes sociales, este porcentaje alcanzó el 41,8%.

A nivel mundial, las mujeres en la política — y en particular, las mujeres de color —, sufren unos niveles desconcertantes de abusos y campañas de desinformación sexistas, que, a menudo, los medios tradicionales y las redes sociales alimentan y perpetúan. Los estudios han demostrado que, en muchas ocasiones, las mujeres se ven desanimadas y disuadidas de involucrarse en política, debido a los reportajes sexistas difundidos por los medios, cuyo propósito es desacreditar, deslegitimar y silenciar a las mujeres en la política.

Así, la cobertura mediática sexista contribuye a la infrarrepresentación de las mujeres en la política [3]. Un estudio mundial destacaba que si bien se ha operado un progreso en cuanto a la condición de las mujeres en general, por lo que respecta a su representación en los medios de comunicación y la política, los avances son más lentos. Concluía además, que a mayor sexismo en los medios, menos mujeres candidatas [4]. Los medios de comunicación ejercen una fuerte influencia sobre las y los votantes y las brechas de género en cuanto a cobertura mediática pueden acarrear consecuencias electorales importantes. No solo disuaden a las mujeres — especialmente a las jóvenes —, de participar en política, sino que también, desaniman a los partidos políticos y élites políticas a la hora de elegir a mujeres [5].

Objetivo

Esta discusión electrónica busca sensibilizar y recopilar experiencias y conocimientos sobre las diferencias en cuanto a género en la cobertura política de los medios de comunicación, su impacto en la participación y representación política de las mujeres, así como recopilar buenas prácticas y recomendaciones sobre formas de contrarrestar el impacto negativo de la imagen mediática de las mujeres en la política, a través de una cobertura mediática justa e imparcial.

Se invita a los y las periodistas, los productores y las productoras, los editores y las editoras, las instituciones de seguimiento de los medios de comunicación, los órganos de gestión electoral, las mujeres y los hombres en la política, las lideresas, los líderes y miembros de los partidos políticos, la sociedad civil, las y los activistas por los derechos de las mujeres, las y los profesionales y las y los investigadores a participar a esta discusión electrónica, del 7 al 30 de septiembre de 2022, respondiendo a las preguntas a continuación. Las contribuciones servirán para la elaboración de un informe que enriquecerá la base de conocimiento disponible sobre el tema.

Preguntas

  1. ¿Considera que las mujeres políticas son menos visibles o reciben un trato diferente al de los hombres cuando se cubren noticias políticas en su país? Por favor, comparta los datos, si disponibles.

  2. ¿Qué pueden hacer los legisladores y las legisladoras, los gobiernos y la sociedad civil para garantizar que los medios de comunicación y los y las periodistas ofrezcan una cobertura mediática justa y equilibrada de las mujeres y de los hombres en la vida pública? Por favor, comparta ejemplos.

  3. Debido a una cobertura mediática sexista en las redes sociales, las mujeres en la política se ven expuestas a ataques viciosos y abusos en línea por parte de perpetradores que, a menudo, permanecen anónimos. ¿Qué pueden hacer las empresas de redes sociales, los medios de comunicación, los gobiernos, los parlamentos y otras y otros decidores para poner fin a la crisis de violencia en línea contra las mujeres en la política?

Para contribuir

  • Use la sección de comentarios a continuación; o

  • Envíe su contribución a connect@iknowpolitics.org para que podamos publicarla en su nombre.

________________________

Notas:

[1] Braden M., Women Politicians and the Media, University Press of Kentucky, 1996.

[2] Ibid.

[3] Aaldering L., Van Der Pas D. J., Political leadership in the media: Gender bias in leader stereotypes during campaign and routine times. British Journal of Political Science 50: 911–31, 2018.[4] Haraldsson A., Wängnerud L., The effect of media sexism on women’s political ambition: Evidence from a worldwide study, Feminist Media Studies 19: 525–41, 2019.

[5] Van der Pas D. J., Aaldering L., Gender Differences in Political Media Coverage: A Meta-Analysis, Journal of Communication, Volume 70, Issue 1, 2020, 114-143, [En línea] doi.org/10.1093/joc/jqz046, publicado en línea en el 2020.

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Contribución de Maggie Alonzo, Secretaria General Adjunta del Partido Político TODOS de Guatemala y Vicepresidenta para México y Centroamérica de la Organización Demócrata Cristiana de América, ODCA.

1.  ¿Considera que las mujeres políticas son menos visibles o reciben un trato diferente a los hombres cuando se cubren noticias políticas en su país? Comparta datos si disponibles.

Definitivamente.  Cuando una mujer ocupa un puesto político o de liderazgo político las notas de prensa van enfocadas a su apariencia, sus relaciones personales y su familia.  Raras veces se difunden las capacidades de nosotras las mujeres, al contrario, se nos exige acreditar credenciales en cuanto a formación y experiencia que a un hombre en ese mismo puesto jamás le pedirán.  En Guatemala la cultura machista sigue siendo predominante y a pesar que la mayoría de veces las mujeres nos ganamos el espacio trabajando, de inmediato hacen referencia a "la novia de", "la hija de", "la querida de" para demeritar dicho esfuerzo y demostrar, entre líneas, que el espacio fue cedido por condescender con algún tipo de padrino hombre que puso a la mujer en ese puesto pero que es quien está detrás de ella.  Los ataques en redes sociales son más directos, bajo el anonimato se dan campañas de desprestigio, sobre todo en época electoral, cuestionando decisiones personales o vínculos familiares que nada tienen que ver con el cargo al que se pretende postular una mujer.  Para sobrevivir en política las mujeres guatemaltecas debemos estar mentalizadas a que nuestra vida personal y nuestra integridad será objeto de escrutinio y muy probablemente seremos atacadas y descalificadas no por hacer un buen o mal trabajo, sino por el hecho de estar participando en lugar de estar criando hijos o atendiendo padres o esposo.  Otra forma sutil es cuando en las entrevistas o en los foros se nos pregunta, si postulamos para diputadas, sobre educación y familia, y no sobre temas de seguridad, energía o economía.  Así que en conclusión, intencional o no, las mujeres en política siempre somos abordadas de manera distinta a los hombres en las noticias y eso nos pone en desventaja ya que se presenta una imagen estereotipada nuestra.

2.  Qué pueden hacer los legisladores y legisladoras, los gobiernos y la sociedad civil para garantizar que los medios de comunicación y los y las periodistas ofrezcan cobertura mediática justa y equilibrada de las mujeres y de los hombres de la vida pública? Por favor, comparta ejemplos.

Lo primero y más urgente es no prestarse a seguir repitiendo los estereotipos de género.  Hay que visibilizar la diferencia entre ataques a la integridad personal y críticas por el trabajo realizado, ya que de momento se normaliza la violencia contra las mujeres en política, sobre todo la verbal, porque muchas personas aún no están siquiera consientes que esa descalificación, ese chisme, esa acusación o esa forma paternalista de tratar a una mujer es violencia política!  En sociedades como la guatemalteca aún se ve como normal que a una mujer se le cuestione por no ser madre, por salir tarde a reuniones de trabajo "desatendiendo" su hogar, estas acciones de a poco van fortaleciendo esta cultura misógina que luego se refleja en lo que se publica, porque se emiten opiniones con sesgos bastante fuertes en contra de las mujeres por haber decidido participar en la vida pública, cosa que no sucede con los hombres porque aquí es "normal" que el hombre sea el líder y la mujer quien lo obedezca.  Desde la institucionalidad también debe hacerse un repaso a las acciones afirmativas que son casi inexistentes para visibilizar el aporte de las mujeres en la sociedad, reconocer que somos "expertas" en algunos temas, que somos analistas y no únicamente limitarnos como presentadoras o moderadoras cuando se debaten temas de alta complejidad o incluso de temas coloquiales, la forma dice mucho y de momento no se hace.

3. Debido a una cobertura mediática sexista en las redes sociales, las mujeres en la política se ven expuestas a ataques viciosos y abusos en línea por parte de perpetradores que, a menudo, permanecen anónimos.  Qué pueden hacer las empresas de redes sociales, los medios de comunicación, los gobiernos, los parlamentos y otras y otros decididores para poner fin a la crisis de violencia en línea contra las mujeres en política? 

Este es un tema muy complejo pero lo urgente es definir la línea y aclarar que libertad de expresión no es libertad de agresión, ya que bajo esa premisa muchas personas creen que al ser una persona, en este caso mujer, servidora o funcionaria pública, o bien estar optando a un puesto público se puede atacar y descalificar a placer.  Las leyes deben ser actualizadas ya que en Guatemala no está ni siquiera tipificado el acoso como delito, no digamos el acoso cibernético.  Sin las herramientas mínimas legales estamos a merced de esta violencia política en línea que se acentúa más en época electoral.  Y por supuesto que limita la participación de las mujeres ya que al decidir participar en política parte de lo que debemos evaluar como mujeres es hasta dónde podremos soportar el acoso y escrutinio del cual seremos sujetas una vez decidamos alzar la voz para un puesto de liderazgo.  Debemos también crear redes de apoyo, porque si no es que todas pero al menos la mayoría de mujeres en política hemos sufrido algún tipo de violencia cibernética al expresarnos por las redes sociales, y es aquí en donde también se vuelve relevante que la ciudadanía esté formada e informada, para no tolerar y mucho menos replicar estos ataques, ya que muchas veces la onda expansiva del ataque cibernético es mucho más dañina que el ataque en sí, porque se mancha la reputación o el nombre de la persona afectada y esta mancha es muy difícil de borrar, sobre todo si se exponen cuestiones sensibles sobre la intimidad de las mujeres o situaciones muy personales que nada tienen que ver con el cargo al cual se aspira o el cual se ocupa.