¿Alguna vez se preguntó cuál es la clave de Noruega a la igualdad de género?

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Kristin Skogen

Por Katharina Qvale

   ¿Por qué Noruega es un país tan igualitario? Es un entorno favorable para las mujeres en la política? ¿Qué tan fácil es adaptar este modelo exitoso en otros países?  

 

Noruega está situada en las afueras de Europa con una población de sólo cinco millones. El país ha estado a la cabeza del índice de desarrollo humano (IDH) de las Naciones Unidas en once ocasiones durante los últimos trece años. Abundantes reservas de petróleo en el Mar del Norte, junto con las políticas redistributivas de la democracia social son las bases de este alto nivel de bienestar. También es clasificado como el tercer país más igualitario del mundo, después de Islandia y Finlandia (The Global Gender Gap Index 2013).

 

La primera ministra noruega en ejercicio, Erna Solberg, es una mujer. Es la segunda de la historia noruega después de Gro Harlem Brundtland. Dos jefas de estado femeninas no refleja una estadística de igualdad, porque las cabezas masculinas están evidentemente sobrerrepresentados. Sin embargo, dos mujeres jefas de estado son más que la mayoría de los países han tenido. Más importante aún, estas mujeres líderes son representativas de una amplia tendencia hacia la igualdad de género en Noruega.         

 

Acontecimientos históricos fundamentales 

 

El partido trabajador (Arbeiderpartiet) ha estado en el poder casi continuamente desde los años 30, con sólo unas pocas excepciones. Su largo tiempo en el gobierno ha permitido la continuidad y eficiencia de sus políticas públicas dirigidas hacía el trabajador, hacia la gente del común. Su lema “con todos” (alle skal med) refleja sus valores fuertes de libertad individual junto con el comunitarismo y la igualdad de género. El partido ha sido un actor clave en la construcción del país y de sus instituciones, lo que subraya la importancia de tener un partido en la oficina que favorezca al pueblo y la inclusión social.

 

En Noruega la democratización educativa llegó antes que la industrialización. Sólo fue en los años 70 con el descubrimiento del petróleo que el país realmente empezó a desarrollarse. Es un hecho importante porque significa que la presencia de una larga clase media alfabetizada condujo el estado a implementar políticas distributivas a toda la población. Las grandes riquezas extraídas del Mar del Norte no beneficiaron solo a un elite pequeño y opresor, como ha sido el caso en tantos países en el Medio Oriente y en América Latina.

 

La igualdad de género en la práctica

 

La alta importancia dada a la igualdad de género está reflejada en los esfuerzos para tener iguales derechos, condiciones y oportunidades de trabajo para ambos sexos. Se cree que la clave es que la mujer sea igual al hombre en la vida laboral, y que eso impactará otros espacios en la sociedad como el hogar y la política.  

 

Tener hijos tiene implicaciones particulares para la mujer; el embarazo y el parto. Además, la mujer tiende a involucrarse más en el cuidado y la educación de los niños. En breve, el tiempo extra que las mujeres dedican a sus hijos a menudo significa menos tiempo en el trabajo. Eso tiene consecuencias para el desarrollo de la carrera de la mujer e impide la igualdad de género en el trabajo. 

 

Tener buenas licencias de maternidad es importante porque significa que la mujer puede combinar el hecho de tener hijos con una carrera profesional. En Noruega, nuevos padres pueden elegir entre dos tipos de licencia de maternidad: tener 47 semanas y recibir el 100% de prestaciones, o 57 semanas con el 80% de beneficios. Además, existe una cuota papá, que significa que 10 semanas son reservadas al papá, y no se pueden transferir a la mama en el caso de que el papa no las utilice. La cuota papá es un verdadero ejemplo de la igualdad de género en Noruega. 

 

Por otra parte, el 9 de diciembre 2005 fue implementada una nueva ley estipulando que toda sociedad anónima noruega debe tener al menos 40% de mujeres en sus consejos de administración. Eso hizo aumentar significativamente la proporción de mujeres en los consejos. La ley también ha inspirado otros países a realizar cambios legislativos similares. Cuando las mujeres acceden a posiciones importantes de negocios funciona como ámbitos de aprendizaje y de empoderamiento que pueden llevar, entre otros, a la incursión en la política. 

 

En pocas palabras, políticas que intentan incluir a la mujer en el vida activa, a pesar de su disposición biológica natural, son claves para promover a la mujer en todos los ámbitos sociales tal como políticos.    

 

Lecciones para recordar 

 

El objetivo último de este artículo no es hablar de qué tan buena es la situación para las mujeres en Noruega, sino intentar dar a comprender mejor como la igualdad de género puede mejorar en tantos otros países dónde se le otorga demasiada importancia a la diferencia de  género. 

 

Cada país tiene un contexto específico a tomar en consideración cuando se habla de políticas y modelos que han sido exitosos en otros lugares. En el caso de Noruega, tiene una población pequeña que es étnicamente y culturalmente homogénea. Eso facilita el consensus y aumenta la propensión hacia mayores niveles de redistribución que en un país socialmente fragmentado con varios grupos minoritarios tal como lingüísticos o étnicos. 

 

Además,  la evolución histórica que ha conocido Noruega no se ha llevado a cabo en un espacio de  pocos años. La igualdad de género no se puede implementar a través de una sola política, necesita un proceso largo de concientización social. Sin embargo, creo que es eficiente empezar con la igualdad en la vida laboral, porque es posible que se den pasos lentos pero seguros hacia otros ámbitos de la vida sociopolítica.    

Foto-Kristin Skogen Lund fue nombrada la mujer más poderosa de Noruega en 2011 y 2012. Ella ha estado muy comprometida en promover la participación de las mujeres en el mundo de los negocios, un sector tradicionalmente articulado por los hombres.

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